Un año y medio después del arresto de Santiago Morales, el nombre "Raíz de Origen" había dejado de ser un susurro en los mercados para convertirse en un estruendo en el corazón del lujo mexicano.
La conquista había sido metódica, implacable y espectacular.
La inauguración de la tienda insignia en la Avenida Presidente Masaryk, en Polanco, no fue un evento.
Fue una coronación.
La calle, normalmente un río de autos de lujo y compradores de élite, estaba bloqueada por una multitud.
No eran solo clientes; eran devotos.
Reporteros de "Vogue", "Elle" y "Expansión" se abrían paso entre influencers que transmitían en vivo, cada uno luchando por capturar una imagen del interior de la tienda.
El local, antes una boutique de joyería europea fría y minimalista, había sido transformado.
Paredes de estuco oaxaqueño, nichos iluminados que exhibían los frascos de vidrio ámbar como si fueran piezas de museo y un jardín vertical de plantas medicinales que perfumaba el aire con el aroma de la tierra.
Era un oasis de autenticidad en medio del asfalto del privilegio.
Dentro, Alejandra y Valeria, de pie, una al lado de la otra, recibían a los invitados.
Alejandra llevaba un huipil estilizado de seda negra, su cabello recogido, su calma era la de una reina en su corte.
Valeria, a su lado, vestía un traje sastre de un vibrante color fucsia, su energía llenando la habitación, su risa era el alma de la fiesta.
Ya no eran las chicas del mercado.
Eran las arquitectas de un imperio.
El éxito no se detuvo en Polanco.
Un mes después, en el piso de cosméticos de El Palacio de Hierro, el corner de "Raíz" era una isla de calidez y color.
Mientras las marcas francesas y japonesas prometían ciencia en frascos estériles, "Raíz" ofrecía historia.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra
Hasta ahora esta muy interesante...