Sofía pensó que Diego no tenía ningún derecho a enojarse.
¿Quién era él para decirle cómo vestirse o qué hacer?
Incluso había llegado a decirle que, si se reconciliaban, "la iba a tratar mejor".
Qué absurdo.
En pleno intento por "reconquistarla", ni siquiera era capaz de aparentar un poco de amabilidad.
Solo porque ella no se vistió como él quería, ya la regañaba frente a todos.
Era ridículo.
Las promesas de Diego no valían nada.
Decía palabras bonitas, pero siempre hacía todo lo contrario.
Seguía creyendo que el mundo debía girar en torno a él, que los demás tenían la obligación de adaptarse a sus deseos.
Ahora lo veía con absoluta claridad. Su egoísmo y su arrogancia no tenían límites. El hombre que alguna vez le había parecido admirable se había convertido en un extraño.
Y el amor que sintió por él ya no existía.
Su separación no fue un accidente, sino el único desenlace posible.
Ya no había retorno.
Ni una mínima posibilidad.
Esa noche había ido solo para eso. Para destruir con sus propias manos las ilusiones de Diego.
—¡Habla! —exigió él, con la voz llena de furia.
Sofía no retrocedió ante su tono autoritario.
Lo miró con tranquilidad, casi con curiosidad, y sonrió un poco.
—El vestido que me regalaste lo tiré —dijo con calma—. ¿Qué quieres que haga ahora? ¿Quieres que vaya a comprar otro y regrese después?
Su respuesta sonó tan ligera que parecía una burla disfrazada de cortesía.
Diego se puso tenso.
Sintió otra vez que estaba lanzando un golpe al aire.
Una impotencia que lo asfixiaba.
Pero no era solo por sus palabras.
Era por la forma en que lo miraba.
Esa mirada tan... distante, sin nada de cariño.
Era la misma forma en que él antes la miraba a ella.
Y ahora, con los papeles invertidos, no podía soportarlo.
Le daba ansiedad.
Le recordaba, con brutal claridad, que la dinámica entre ellos había cambiado.
Sofía ya no era la mujer que se acomodaba a sus caprichos.
Ahora era ella la que lo miraba por encima del hombro, con la tranquilidad de saber que ya no necesita complacer a nadie.
Como si lo calificara, juzgando cada uno de sus defectos.
Y lo peor era que en sus ojos había desprecio. Tan silencioso que dolía.
Diego estaba acostumbrado a tener el control, a ser él quien dictaba las reglas.
Una sensación de vacío, de pérdida absoluta.
Por primera vez, una duda apareció en su mente.
¿Y si Sofía no había ido para reconciliarse?
¿Y si su propósito era otro?
No podía ser.
Se negó a creerlo.
El corazón le latía tan fuerte que lo sentía retumbar en los oídos.
De repente, sin pensarlo más, empezó a caminar detrás de ella.
***
Cuando Sofía entró al salón principal, todas las miradas se volvieron hacia ella.
La familia Villareal estaba reunida casi por completo. Unas veinte personas, conversando animadamente.
Sin embargo, Eduardo, Fernando y Alejandro no estaban allí.
Él mismo le había dicho que el abuelo estaba en el estudio pintando, y que cuando ella llegara, lo iba a hacer salir para saludar a los invitados.
Sofía esperó.
Sabía lo que iba a hacer.
Apenas Eduardo y Fernando regresaran al salón, ella lo iba a decir frente a todos.
Que su matrimonio con Diego había terminado.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Él Eligió a Otra, Yo Elegí a Su Hermano
Por favor otros medios de pago para poder conseguir monedas😫...
Muy hermosa pero hay mucha dificultad para leerla porque hay que tener monedas y sin ellas no hay acceso a los capítulos hay que tener otros métodos de desbloqueo gracias...
Please can you publish more than 6 chaps/day.. And today no chaps ???...
🥲...
Pague la aplicación y aún me faltan párrafos deberían prestar más atención en la traducción xq falta contenido no vuelvo a comprar en su aplicación...
Xq no ponen toda la novela de una sola vez me encanta y siempre tengo que esperar al otro día...
Me encanta la pasión la frialdad lo intenso ay no tiene de todo...
Es interesante...