Entrar Via

Él Eligió a Otra, Yo Elegí a Su Hermano romance Capítulo 473

Esperanza y Fernando se quedaron sin palabras.

¿Sofía en serio se había atrevido a divorciarse de él?

Nadie de la familia Villareal ocultaba el asombro. Unos murmuraban, otros suspiraban... y más de uno sonreía, disfrutando el espectáculo.

Nadie habría imaginado que la nuera a la que Esperanza siempre despreció se animaría, justo esa noche, a anunciar frente a todos que llevaba un mes divorciada.

Y pensar que Diego todavía traía el anillo de matrimonio... incluso había dicho que Sofía iba a ir.

Y sí, vino.

Pero solo para dejarlo en ridículo.

Varios familiares se miraron, sonriendo.

Estaba clarísimo que Esperanza siempre trató a Sofía con crueldad, y Diego, en vez de protegerla, se quedó mirando, indiferente.

Ahora la historia se volteaba. Él era el que se aferraba, incapaz de aceptar el final.

Esa humillación debía dolerle mucho.

Uno de los primos de Diego se rio, incómodo.

—¿Qué te pasa, Diego? —dijo, burlón—. Si ya estaban divorciados, ¿por qué no lo dijiste antes? Tu mamá hace un rato seguía actuando como suegra autoritaria, regañando a Sofía. Si lo hubiéramos sabido, los habríamos parado para que no siguieran atacando a una mujer que ya ni siquiera forma parte de la familia.

Otro primo se sumó, con tono de burla:

—Sí, hombre. Ya divorciados, cada quien por su lado. No se ve bien andar persiguiéndola, eso ya cae en lo patético. Y pobre Sofía, todavía tuvo que venir hasta aquí solo para aclarar las cosas... Ah, perdón, ya no es tu esposa.

Y uno más remató sin piedad:

—Si tanto te duele ahora, ¿por qué no la valoraste cuando la tenías? Esto pasa cuando uno juega con fuego.

Diego se puso muy serio.

Apenas contenía el odio que le hervía por dentro.

Miró a sus primos con el mismo desprecio con el que se mira a un cadáver.

—¡Cállense! —gruñó entre dientes.

Eduardo, aunque ya era muy mayor, seguía erguido como un roble.

Durante años dejó que los más jóvenes resolvieran sus asuntos, pero esta vez no pudo quedarse al margen.

Caminó despacio hasta quedar frente a Diego.

Aun con su edad, imponía respeto.

Solo los separaban unos centímetros.

Diego lo miró a los ojos.

Entonces se oyó el golpe seco y fuerte de una cachetada.

Nadie se movió.

¡Ella había criado a Diego para ser el mejor!

Siempre exigente, siempre firme.

¿Y ahora le decían que lo hizo mal?

¿Que su educación falló?

Si no lo hubiera formado así, ¿cómo habría llegado a dirigir el Grupo Empresarial Villareal?

¡Eduardo siempre fue injusto!

Desde joven prefirió a Alejandro, igual que antes a Pandora.

Y ahora se inclinaba por Sofía, humillando a su propio nieto frente a todos.

El resentimiento la rebasaba.

Sofía, por su parte, quedó sin palabras.

Jamás pensó que Eduardo le hablaría con tanta dignidad y respeto.

Y en ese instante, toda la fuerza que sostuvo durante la noche empezó a flaquear.

Se había mantenido con la cabeza en alto, decidida a no dejar que nadie la rompiera, pero oír al anciano disculparse fue un golpe fuerte.

Sintió un nudo en la garganta, apretó los puños y respiró hondo para contener las lágrimas.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Él Eligió a Otra, Yo Elegí a Su Hermano