Pero mantuvo una expresión profesional mientras habría la puerta de la suite.
—Que nadie me moleste. Y averigua la lista de invitados del banquete de esta noche —ordenó Fabio con voz sombría.
—Enseguida, señor —respondió Carlos.
Pero justo cuando Fabio entró a la habitación, Carlos logró verla.
La mujer en los brazos de Fabio era Vanesa.
El rostro de Carlos palideció al instante.
No le importaba Giselle en lo absoluto, lo que le aterraba era pensar en la reacción de Julián Jiménez.
Sin importar lo que Julián sintiera por ella, al final del día era su esposa.
Si algo pasaba entre Fabio y ella, Julián tendría el pretexto perfecto para declararle la guerra total al Grupo Serrano.
La idea lo llenó de pánico.
Pero la puerta de la suite ya se había cerrado de golpe en sus narices.
Adentro de la habitación.
Vanesa se aferró a Fabio, sintiendo que aquella fiebre ardiente se aliviaba un poco con su contacto.
La droga era demasiado fuerte.
Tan fuerte que Vanesa ya estaba perdiendo el hilo de la realidad.
Solo sentía una necesidad imperiosa de encontrar alivio.
Eso la impulsó a buscar desesperadamente el calor de la persona que tenía más cerca.
Como si, al pegarse a su piel, pudiera calmar el fuego que la estaba consumiendo viva.
—Mmm... —gimió, incapaz de contenerse.
Un sonido suave y quejumbroso.
La mirada de Fabio se oscureció profundamente al verla así.
No sabía si eran esos ojos que lo miraban suplicantes.
O la vulnerabilidad en la que se encontraba en ese momento.
Pero era exactamente la misma mujer que, en sus recuerdos, siempre intentaba complacerlo.
En un instante, todos esos sentimientos reprimidos que Fabio guardaba en el rincón más oscuro de su corazón estallaron, dejándolo casi sin aliento.
Sabía perfectamente que ella era la esposa de Julián.
Sabía que no debían cruzar esa línea.
Pero no podía contenerse.
—¡Me siento tan mal! —murmuró Vanesa con una voz melosa y ligeramente ronca, completamente dominada por la fiebre.
Ya no quedaba nada de racionalidad en ella.
Su cuerpo había tomado el control absoluto.
Se apretó aún más contra él, levantando el rostro buscando sus labios.

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