Entrar Via

EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ romance Capítulo 79

Vanesa no se demoró en el jardín trasero y volvió a la habitación.

—Señora, el señor Serrano vino a buscarla. Dijo que se le presentó un contratiempo en la empresa, pero que volverá a verla en la noche —le comunicó el guardaespaldas con formalidad.

—Gracias —contestó Vanesa con una sonrisa amarga, sin que se le moviera un pelo.

Pero en el fondo sabía que él estaba seguro de que ella no se escaparía.

Se creía que, con unos mimos, ya la tenía en el bolsillo, aguardando dócilmente a su regreso.

Por eso no le importaba ni un rábano a dónde fuera.

Vanesa incluso lo presentía.

Si el día del parto las cosas se ponían feas, Fabio elegiría salvar al niño.

Al fin y al cabo, el bebé era su pase VIP para cobrar su herencia.

Jamás había reflexionado que dentro de ella latía un ser vivo.

Su propia sangre.

El pensamiento la puso los pelos de punta.

Se aferró al borde de la cama, luchando contra la taquicardia hasta recuperar el aliento.

—Vanesa... —sonó una voz de la nada.

Giselle había aparecido de improviso frente a ella.

Vanesa se volteó despacio y clavó sus ojos en ella, imperturbable.

Probablemente, los gorilas de la puerta estaban en el cambio de turno y la zorra había aprovechado el descuido.

—Señorita Rivas, este no es lugar para usted —le espetó con frialdad, sin andarse por las ramas.

No era ninguna mártir.

No iba a sonreírle a la amante de su marido, que encima venía con un bastardo en camino.

Estamos en pleno siglo XXI, no en la época de las cavernas, donde las amantes se sentaban en la misma mesa.

—¿Y desde cuándo no puedo pisar este lugar? Señorita Arias —replicó Giselle con arrogancia.

Vanesa se limitó a observarla con desprecio.

Atrás había quedado la niñita dulce y frágil.

Cada una de sus palabras escupía veneno.

Capítulo 79 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ