Capítulo 166 Althea asintió débilmente, aunque en el fondo sabía que esto era solo el principio.
-Cale acaba de mandar un mensaje -agregó Chris-. Ya está con Josh. Van camino a la casa de los Miller.
-La casa de los Miller... -murmuró Althea, con una marea de emociones encontradas-. ¿Cómo voy a mirar a la cara a la señora Miller después de todo esto?
Chris suavizó la sonrisa.
-Fue mamá quien pidió que vinieras a casa. Eso significa que ya te abrió su corazón. No tengas miedo. Créeme, es mucho más sabia de lo que imaginas.
A Althea le temblaron los labios.
-Aun asií... no puedo evitar sentir vergüenza.
Todos deben estar murmurando, etiquetándome, como si fuera la mujer que los medios dicen que soy.
Desde el asiento delantero, Chase por fin se volteó, con la mirada firme.
-Althea, mírame. ¿Confías en nosotros?
-Si... -respondió apenas en un susurro.
-Entonces deja de atormentarte. No eres la mujer que están pintando. Eres Althea Grayson. Y te prometo una cosa: mi hermano, Chase, hará que cualquiera que se atreva a menospreciarte se arrepienta el resto de su vida.
Chris lo dijo con una certeza inquebrantable que acalló sus protestas. Una fortaleza silenciosa pero real se le fue metiendo hondo, aunque la vergüenza seguía aferrada con terquedad.
El auto avanzó a toda velocidad, serpenteando por las calles agitadas de Solaviz, donde su nombre, Althea Grayson, ya empapelaba las primeras planas del escándalo.
Y mientras tanto, un pensamiento le daba vueltas sin descanso: "¿Qué va a pasar cuando tenga que plantarme frente a Riana Miller, la mujer que un día podría convertirse en mi suegra?" *** La sala de la familia Miller resplandecía con la calidez de una luz ámbar tenue. En cuanto Althea cruzó la puerta, su mirada se posó en una pequeña figura sentada en el sofá: Josh.
Estaba completamente absorto jugando con un auto de juguete que se transformaba en robot.
Althea no sabía de dónde había salido ese juguete, pero la pregunta se desvaneció rápido. Lo que importaba era que su hijo estaba ahí, sano y salvo.
Al sentir unos ojos sobre él, Josh volteó.
-¡Mami! -exclamó, con un alivio que le brillaba en los ojos bien abiertos al verla.
Bajó del sofá de un salto y corrió a sus brazos, aferrándose a ella con fuerza.
Momentos después, la puerta de entrada se abrió de nuevo. Chase entró con la tensión marcada en el cara, pero se le suavizó cuando vio a Althea y a Josh. Cruzó la sala a paso largo y los envolvió a ambos en un abrazo.
-¿Cómo estás, Josh? -preguntó con calidez, dándole una palmada suave en el hombro pequeño.
Josh levantó la cabeza hacia él con una sonrisa sencilla.
-Estoy bien, tío Chase. Me divertí jugando con el tío Cale. Pero... mami se ve triste.
Chase posó la mirada en Althea, con los ojos firmes y preocupación callada.
-Solo está cansada, Josh. No te preocupes.
Por un momento, esa cercanía llenó la sala de una calidez frágil, como si el caos del mundo exterior hubiera quedado fuera tras las paredes de la casa Miller. Pero el hechizo se rompió cuando la voz de Cale atravesó el silencio.
-Esos reporteros... no estaban ahí por casualidad.
Althea se tensó y se apartó un poco del abrazo de Chase.
-¿Qué quieres decir?

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...