Capítulo 252 Asintió con entusiasmo.
-¡Sí! Mami cocina muy rico. A veces comemos pescado asado con salsa de tomate, o caldo de pescado que sabe increíble. Es tan bueno como este restaurante, abuelita. -Tomó otro trozo de cangrejo que Daven le había puesto en el plato-.
Ah, pero mi favorita es la lasaña con queso de mami. La prepara solo para mí.
Kate sonrió con suavidad, aunque sus palabras la conmovieron.
-Tu madre debe ser una mujer extraordinaria.
-Claro que sí -respondió Josh con orgullo puro, los ojos brillantes-. Me encanta todo lo que mami cocina. Hasta su arroz frito sabe increíble.
Siempre me dice que la mejor comida es la que se cocina con amor. ¿Le gustaría probarlo, abuelita?
Si quiere, le digo a mami que le prepare un poco para que lo pruebe.
A Kate le tembló la sonrisa con un dejo agridulce.
-No será necesario, cariño.
Pero por dentro, sus pensamientos se remontaron siete años atrás. Recordó todas las veces que Althea preparó comida tras comida para la familia Callister. Platillos cocinados con esmero que ella y sus hijas despreciaron, ridiculizaron o dejaron sin tocar. Althea intentó ganarse sus corazones con la forma más simple de amor: la comida.
Y ahora aquí estaba Josh, su nieto, presumiendo esos mismos platillos con orgullo.
El pensamiento le cayó como un golpe. ¿Qué sentiría Josh si algún día se enterara de que Kate despreció y desechó la comida en la que su madre puso el corazón? La imagen que se formó en su mente fue insoportable: la sonrisa radiante y los ojos chispeantes de Josh apagándose de tristeza, todo por cómo ella trató a Althea en el pasado.
Mientras tanto, Josh seguía parloteando sin parar:
sobre sus amigos del preescolar que siempre elogiaban su almuerzo y querían intercambiárselo, sobre su papi Chase que cenaba con ellos casi todas las noches y siempre dejaba el plato limpio, y sobre todas las pequeñas cosas divertidas que compartía con su mamá.
Daven bajó la mirada y dejó que Josh siguiera hablando. Cada palabra le dolía, pero al mismo tiempo le llenaba de admiración por Althea.
-Eh... abuelita -dijo Josh, vacilante.
-¿Si? ¿Qué pasa, Josh? ¿Necesitas algo?
Josh sonrió con timidez.
-¿Me puede pelar este camarón? -Señaló los camarones glaseados que brillaban en la charola -. No le puedo quitar la cáscara.
Kate rio por lo bajo.
-Claro que sí. Ven, déjame ayudarte. -Con manos ágiles peló el camarón y lo puso en el platito de Josh.
-¡Gracias, abuelita! -Josh se lo metió a la boca con los ojos brillantes-. Guau, está riquísimo.

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