Capítulo 253 -Creo que Josh todavía está con Daven. ¿Segura que quieres ir por él ahora? -preguntó Chase mientras detenía el auto frente al vestíbulo del restaurante de la calle LangLay, donde su querido hijastro almorzaba adentro.
-No sé por qué, pero me siento intranquila. Solo quiero ver a Josh ya, Chase. ¿Te molesta complacerme? -Althea lo miraba con un hilo de culpa en la voz. Debería pasar más tiempo con Chase.
Él ya había despejado toda su agenda solo para estar con ella, y aun así, ahí estaba, preocupándose egoístamente por su hijo, que en realidad probablemente estaba a salvo y contento en compañía de Daven. Sin mencionar que Beni estaba ahí cuidándolo. Entonces, ¿por qué sentía esa presión tan fuerte?
-Claro que no. -Chase le acarició la coronilla con suavidad, un gesto tierno-. Yo también estoy pensando en Josh. Tal vez... es que se siente incompleto porque estamos acostumbrados a estar juntos. No te atormentes por algo así, cariño.
Vamos a verlo, ¿sí?
Althea asintió, obligándose a empujar a un lado la inquietud que la carcomía. Ya debería estar acostumbrada a la paciencia de Chase, ¿no? Pero su comprensión infinita solo le pesaba más, y le hacía más difícil actuar como si nada estuviera mal.
Por eso se hizo una promesa en silencio: cuando regresaran a Solaviz, reservaría tiempo solo para Chase. Tiempo que les perteneciera únicamente a ellos dos, sin Josh de por medio. Prefería dejar a su hijo con Chris o con Cale antes que permitirle pasar demasiado tiempo con Daven.
Pero esta inquietud... era nueva. Nunca se había sentido tan alterada. Normalmente le confiaba Josh a Daven. Hoy era diferente, como si algo estuvieraa punto de salir mal.
No. Sacudió el pensamiento. Daven jamás le haría daño a Josh.
-Vamos por él.
Cuando Chase le abrió la puerta, su mano ya la esperaba. Althea sintió gratitud por tener un prometido tan comprensivo. ¿Cómo no iba a enamorarse más de él? Tomó su mano con firmeza mientras caminaban hacia el comedor privado donde estaban Josh y Daven.
El lugar fue elegido por su privacidad, por su protección. Daven era cuidadoso con su hijo. No debería haberse preocupado.
-Buenas tardes, señorita Althea, señor Chase - saludó Arven con cortesía-. Los estábamos esperando.
-¿Josh causó algún problema? -preguntó Althea.
-Para nada, señorita Althea. -Arven le dedicó una amplia sonrisa-. De hecho, el señorito Josh y el señor Daven la pasaron muy bien juntos.
Althea endureció la expresión un instante antes de obligarse a relajarla.
-Entonces... ¿Josh está ahí adentro?
-Así es. Permítanme llevarlos.



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