Capítulo 254 Althea respiró hondo, obligando a sus pulmones a llenarse de aire. Se ancló antes de que sus emociones se desbordaran sobre su hijo. No podía dejar que Josh malinterpretara su enojo. Cuando por fin se volvió hacia él, la rabia se esfumó como humo ante la ternura de su mirada.
-No pasa nada, mi pequeño guerrero. No tienes que preocuparte. -Le acarició el cabello con suavidad-. ¿Te divertiste con el señor Guapо?
-¡Claro que sí! -Josh sonrió de oreja a oreja-.
Pero como el señor Guapo estaba ocupado, estuve hablando y jugando con la abuelita. Ah, jy te hice muchos dibujos, mami! ¿Quieres verlos?
Althea suavizó la sonrisa.
-Me encantaría. Pero primero dime, ¿ya terminaste de comer?
-¡Sí! La abuelita me ayudó a pelar los camarones, y el señor Guapo me dio un pedazo de pescado sin espinas, y ah... ¡mi helado! -Josh se quedó sin aliento al recordar el postre que dejó atrás-.
¿Puedo terminarlo antes de irnos?
Althea asintió.
-Pero, mami... ¿tú conoces a la abuelita?
Un silencio siguió a la pregunta de Josh. Nadie parecía dispuesto a responder.
-¿La abuelita conoce a mi mamá? ¿Cuándo se conocieron? -Josh miraba curioso de Kate a Althea-. Si se conocen, ¿eso quiere decir que son amigas? Entonces, ¿por qué estás así, mami? ¿La abuelita te hizo algo malo?
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-¿Estás segura de esto? -preguntó Chase otra vez, con los ojos delatando la preocupación que no podía ocultarle a Althea.
-Está bien, mi amor. -Althea pasó la mano sobre la de él, que la sostenía desde hacía rato-.
Necesito hablar de esto.
Chase exhaló despacio.
-No tienes que forzarte. Sabes lo que va a pasar si accedes a lo que ella quiere: solo va a arruinarte el ánimo.
-Me encanta lo mucho que te preocupas por mí, pero... de verdad, está bien. Voy a estar bien.
-Al...
Althea le dedicó una sonrisa y le soltó la mano con suavidad.
-Necesito terminar con esto. Si sigo evitándolo, van a seguir entrando por puertas que no les pertenecen. Déjame enfrentarlo. Créeme, esta será la primera y la última advertencia que les dé.
Si cruzan la línea otra vez, no voy a dudar en actuar.
Chase apretó la mandíbula, reacio, pero cuando encontró la determinación en sus ojos, lo único que pudo hacer fue asentir y rendirse.


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