Capítulo 256 -Ojalá podamos vernos otra vez. -Daven se agachó a la altura de Josh, con esos ojos azules llenos de la renuencia que solo un padre puede sentir. ¿Quién querría separarse de su hijo?
-Yo también. -Josh sonrió de oreja a oreja-.
Gracias por enseñarme tu oficina tan genial, señor Guapo.
-Por supuesto. Cuando quieras venir, mi puerta siempre va a estar abierta.
Josh se rio y su risa iluminó el aire pesado.
Entonces vio a su mamá acercarse y agitó la mano con entusiasmo.
-¡Mami!
Daven se incorporó y se quedó junto a Josh, mientras Chase permanecía a un paso de distancia, atento y protector. Unos metros detrás de Althea venía Kate, con la mirada ensombrecida.
Daven se dio cuenta: lo que pasó entre Althea y Kate no fue una conversación fácil.
Alcanzó a ver la cara de Althea antes de que Josh la llamara: tensa, con la rabia apenas contenida.
Pero en cuanto escuchó la voz de su hijo, la tormenta se disolvió y en su lugar apareció una sonrisa radiante como la luz del sol. Abrió los brazos y recibió a Josh con calidez.
-¿Me esperaste mucho? -preguntó Althea, con la mirada suave, recorriéndolo con los ojos.
-¡No! El señor Guapo y papi Chase me hicieron compañía, así que no me aburrí para nada.
-Qué bien. -Althea miró a Chase, en silencio pero con urgencia, y Chase entendió. Quería irse. Ya.
-Entonces nos despedimos, señor Callister -dijo Chase con naturalidad, y le tendió la mano.
-Está bien. -Daven se la estrechó, forzando una sonrisa débil. La renuencia le oprimía el pecho, pero se la tragó-. Espero que podamos vernos pronto.
-Yo también lo espero. -Chase rio brevemente, y se volvió hacia Josh-. Vamos, Josh. Despídete del señor Guapo... y de la señora Callister.
A Josh le tembló el labio inferior en un puchero. Se volvió hacia Daven con los bracitos extendidos y lo abrazó con fuerza.
-Ojalá pudiéramos jugar más, señor Guapo. Pero estás ocupado... y yo tengo que irme a casa.
Daven necesitó toda su fuerza para no quebrarse ahí mismo. Lo único que pudo hacer fue devolver el abrazo, sosteniendo a su hijo contra su pecho.
-Vamos a tener más tiempo, Josh. Te lo prometo.
Mientras tanto, cuídate mucho.
-Claro que sí. -Josh lo soltó, aunque su mirada se demoró en él. Después corrió hacia Kate y la envolvió con los brazos-. Adiós, abuelita. Gracias por pasar tiempo conmigo.
A Kate se le hizo un nudo en la garganta y se le llenaron los ojos de lágrimas.
-Ojalá te vea pronto, cariño.
-Claro que sí -contestó Josh alegremente-. El señor Guapo prometió que iba a visitarme cuando terminara su trabajo. Ojalá puedas venir tú también, abuelita.
Kate lo apretó contra su pecho y las lágrimas le rodaron por las mejillas. Josh solo se rio, encantado con esa avalancha de cariño.
-Josh -lo llamó Althea, con un tono suave pero firme. Ya era suficiente.
-Si, mami. -Josh suspiró y se despidió con la mano una última vez-. Bueno, nos vemos. Adiós, señor Guapo. Adiós, abuelita.
Se subió al auto junto a Althea y Chase, todavía sonriendo mientras pegaba su manita contra la ventanilla.


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