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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 325

Capítulo 325

-¡Papá, ven! ¡Quiero mostrarte algo! -exclamó Josh mientras corría hacia la cocina, con el cabello apuntando en todas direcciones.

Daven, que acababa de dejar su taza de café, rio entre dientes.

-Más despacio, amiguito. Todavía no has desayunado.

-¡No, esto es muy importante! ¡Mira! -Josh levantó su cuaderno de dibujo con orgullo-.

¡Somos todos: yo, mami, Grace y papá!

Althea, que estaba volteando hot cakes, se detuvo a mitad del movimiento y se volteó hacia él, sonriendo suavemente.

-Ah, ¿sí? ¿Mami también puede verlo?

-¡Claro! ¡Pero papá primero! -Josh se lanzó hacia Daven y le acercó el dibujo-. ¿Ves? Tú estás sosteniendo un paraguas, y Grace y yo estamos debajo. Mami está aquí cocinando.

Daven contempló el dibujo durante un largo momento.

-Me dibujaste como un héroe.

Josh asintió con firmeza.

-¡Porque siempre nos proteges!

Desde el otro lado de la cocina, Althea observó la escena: Daven rodeando a Josh con un brazo, palmeándole con suavidad el hombro mientras la risa del niño llenaba la habitación. Una calidez firme la invadió por dentro.

-Un héroe que siempre se olvida del desayuno - bromeó ella, colocando los platos sobre la mesa-.

Vengan, siéntense. Los hot cakes todavía están listos.

Daven tomó asiento junto a Josh.

-¿Grace sigue dormida?

-Sí -dijo Althea mientras rociaba miel sobre los hot cakes-. Por fin se calmó después de pasarse toda la noche inquieta.

-Entonces yo la cargo más tarde, así puedes descansar.

-No es necesario, Daven.

-Demasiado tarde -dijo él con suavidad, los ojos

brillando con un toque de diversión-. Ya hice planes.

Althea le lanzó una mirada de fingida reprobación, con los labios temblándole.

-Tú y tus planes, ¿no?

-Solo para dos cosas -respondió él sin titubear -. El trabajo... y ustedes.

Josh, con la boca llena de hot cake, dijo de pronto:

-Papá también quiere a mami, ¿no?

Althea casi se atragantó.

-iJosh!

Daven contuvo una risa y le dio unas palmaditas suaves en la espalda a su hijo.

-Claro que quiero a tu mami. ¿Quién no la querría?

A Althea se le encendieron las mejillas un tono más rosa.

-Daven...

-¿Qué? Solo estoy siendo sincero -dijo él con

naturalidad, aunque la mirada se le quedó en ella, cálida y muda.

Josh se rio.

-Papá es romántico.

-Soy realista -corrigió Daven con una sonrisa-.

Si no quisiera a tu mami, no podría amarlos tanto a los dos.

-Le gustas tú -respondió Althea antes de poder contenerse.

Los dos se quedaron paralizados y luego rompieron a reír al mismo tiempо.

Esa tarde, después de que Daven se fue al trabajo, Althea se sentó a la mesa a revisar unos documentos. Sus ojos se desviaron hacia la mesa del desayuno, ahora vacía: dos tazas de café aún tibias, los dibujos de Josh con crayones esparcidos entre ellas.

Antes de salir, se detuvo junto a la foto familiar colgada en la pared. Era vieja, tomada cuando Chase aún vivía. Una sonrisa suave le curvó los labios.

-Chase... -susurró-. Espero que ahora estés en paz. Porque yo... por fin aprendí a sonreír de nuevo.

-Buenas tardes, señora Miller. -La recepcionista de la oficina sucursal del Grupo Holdem la saludó con cortesía-. ¿Desea ver al señor Callister o al señor Miller?

-A ambos -dijo Althea con una sonrisa fácil-.

Pero no le avise a Daven que estoy aquí todavía.

Quiero darle una sorpresa.

-Por supuesto, señora Miller.

Recorrió el largo pasillo de cristal, mientras el murmullo lejano de conversaciones y risas se filtraba desde las oficinas cercanas. Al llegar a la sala de juntas, se detuvo.1

A través de la pared de cristal, vio a Daven de pie al frente de la sala: camisa blanca, saco negro, las mangas ligeramente arremangadas. Se veía mayor ahora. Más calmado.

Althea lo observó un largo rato, con una extraña mezcla de orgullo y miedo agitándole el pecho.

-Althea.

La voz grave a su espalda la hizo girarse. Daniel Miller estaba allí, sonriendo con calidez antes de envolverla en un breve abrazo.

-Gracias por venir -dijo él-. Hay algo de lo que necesito hablarte... sobre Daven.

Althea frunció el ceño.

-¿Sobre Daven?

Daniel asintió, con un tono suave pero serio.

-Sí. Y sobre una decisión que tomó Chase... una de la que nunca te conté.

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