Capítulo 400
Althea cerró con suavidad la puerta del cuarto de Josh, asegurándose de que la cobija quedara bien acomodada sobre sus hombros. Se inclinó para alisarle el cabello revuelto y luego siguió hacia el cuarto de Grace. La pequeña luz nocturna brillaba con un resplandor tenue, la respiración de Grace era pareja y su carita reflejaba paz en el sueño.
Revisó también los libros escolares de Grace, por si algo se había quedado fuera mientras su niña preparaba su horario, y luego ajustó el aire acondicionado a la temperatura correcta.
-Duerme bien -murmuró Althea, y le dio un beso ligero en la frente a su hija.
Al salir y cerrar la puerta de Grace, unas voces que venían de la sala le llamaron la atención. Por alguna razón, una de ellas le resultó dolorosamente familiar, y entonces escuchó:
-¿Será que Daven llegó a casa esta noche?
Apuró el paso. Las risas suaves y la conversación fluida se fueron haciendo más nítidas hasta que...
-¿Daven?
Todos voltearon. Riana, Nathan y el hombre que acababa de llegar esa noche, Daven. Su maleta grande seguía cerca del sofá, y el abrigo de viaje que llevaba puesto no se lo había quitado todavía, prueba de que apenas acababa de cruzar la puerta.
-Acaba de llegar, Althea -dijo Riana con una sonrisa cálida y de alivio-. Menos mal que tu vuelo salió bien.
-Sí. Gracias por preocuparte por mí.
Riana fingió molestia.
-¿Por qué insisten ustedes dos en agradecerme todo el tiempo?
Daven sonrió apenas y luego dirigió la mirada hacia Althea. No podía negar lo que sentía. Había extrañado profundamente a su esposa. Y estaba seguro de que no era el único que sentía esa añoranza; Althea también la sentía.
Ella lo demostró cuando lo abrazó sin titubear, le dio la bienvenida en un susurro y le agradeció que hubiera vuelto sano y salvo de la tormenta. Cuando por fin aflojó el abrazo, Daven le rozó la frente con un beso suave.
-En serio -dijo Daven con sinceridad-, lo más seguro es que sigamos agradeciéndote. Sobre todo en momentos como este. Has sido nuestro punto de apoyo.
-Ya -dijo Nathan, dándole una palmadita ligera en el hombro a Daven-. ¿Alguna buena noticia?
-Por favor -le protestó Riana a su esposo-.
Daven acaba de llegar a casa, ¿y ya le estás preguntando por el trabajo? Eso puede esperar hasta mañana por la mañana. Pueden hablar del tema, pero no frente a mis nietos ni en la mesa del comedor -advirtió.
Eso bastó para que todos se rieran.
-Está bien, señora Miller -respondió Daven con naturalidad-. Además, el señor Nathan debería saber que sí hay algunas buenas noticias, aunque sean pocas. Chris ayudó muchísimo en Rioverde.
Algunos cabos sueltos por fin empiezan a atarse.
-Eso es un alivio -respondió Nathan, con sinceridad.
Daven asintió.
-Por lo menos el proyecto no se va a venir abajo como ellos esperaban. Pero... -Hizo una pausa-.
Hay algo interno que tiene que resolverse.
-¿Qué es? -preguntó Nathan, con un tono más agudo por la curiosidad.
-El señor Bret Frederick -dijo Daven sin preámbulos-. Uno de los comisionados del Grupo Callister. Según lo que ha investigado Arven, es alguien de quien hay que sospechar. Ya le pedí a Arven que indague más a fondo.
Ahora esa distancia ya no existía.
-En serio te lo vas a comer, ¿no? -preguntó Althea, lanzándole una mirada.
Daven la miró, con la mirada suave y firme.
-No te voy a decir que no.
Apoyó el mentón en las manos, con las mangas de la camisa arremangadas hasta los codos, y siguió con la mirada cada movimiento que ella hacía. Para él, todo lo que lo agobiaba fuera de esas paredes se disolvía con solo vivir ese momento. Se sintió afortunado y agradecido de seguir teniendo esa oportunidad. Poco después, un plato de espagueti carbonara con extra de carne molida se posó frente a él.
-Es tu favorito -comentó Althea.
-Y todavía te acuerdas -respondió Daven.
Comió con ganas, sin apuros, saboreando cada bocado como si significara algo más que solo un gusto al paladar. Althea se sentó frente a él, observándolo, no con preocupación, sino con una satisfacción callada al verlo comer tan bien.
-Hay algo que quiero decirte -agregó Althea.
-¿Qué cosa? -Daven le prestó toda su atención.
-Mañana voy a la tumba de Chase -dijo-. Con mamá.
Daven dejó de masticar.
-¿Mañana?

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Que aburridaaaaaa ya está la novela...
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...