Capítulo 408
—Entonces eliges creerle a Althea —insistió Selena.
—Elijo escuchar a la persona que no empeora la situación —respondió Nathan sin dudar.
Selena puso cara de ofendida.
—¿Así que ahora yo soy la causa del caos?
—Tu actitud —dijo Nathan con calma, aunque cortante— es lo que está volviendo todo incómodo y tenso.
Selena suspiró y se cruzó de brazos. El silencio cayó sobre ellos y dejó solo el tictac del reloj de pared, de pronto demasiado fuerte.
Momentos después, la puerta de la sala de exploración se abrió. Riana salió con una actitud más tranquila. En cuanto vio a Althea y a Nathan, caminó hacia ellos.
Nathan abrazó a su esposa con fuerza.
—Estoy bien —dijo Riana enseguida—. No es nada.
Solo un golpe ligero.
—¿En serio? —preguntó Nathan con incredulidad en la voz—. Necesito escucharlo del doctor que te examinó.
Aflojó el abrazo despacio y la recorrió con la mirada de pies a cabeza, asegurándose de que no hubiera ninguna lesión que se le hubiera pasado.
—Hablo en serio, mi vida —dijo Riana con una sonrisa suave—. Y... ¿Josh? ¿Tú aquí? —Se acercó a él y lo envolvió en un abrazo—. ¿Por qué te tomaste la molestia de venir hasta acá? ¿Y la escuela?
Josh sonrió apenas.
—Ya me encargué de eso, abuela.
Althea se relajó al ver a Riana.
—Qué bueno que estás bien, mamá.
Nathan apoyó una mano sobre el hombro de su esposa.
—Te lo dije, tienes que tener más cuidado.
—Lo sé —dijo Riana con una sonrisa y miró hacia la sala de exploración—. ¿Cómo está Eli?
—Ella también está bien —respondió Althea—. El doctor dijo que el corte no es profundo, aunque sí es bastante largo. Va a necesitar unos puntos de sutura, pero ya está tranquila y no parece asustada.
Antes de que Althea terminara, Selena ya se había adelantado.
—¿Escucharon? —dijo rápido–. Eli sí que es admirable. Una niña tan pequeña, actuando con semejante valentía. Deberían agradecérselo, ¿no?
Nathan apretó el puño.
—Ella no es una herramienta para demostrar nada.
Selena se volteó hacia él.
Riana fue la primera en acercarse.
—¿Cómo te sientes, mi cielo?
—Estoy bien, abuela —respondió Eli con suavidad —. Perdón por haberlos hecho preocuparse.
Riana le apretó la mano.
—Gracias. Fuiste muy valiente.
Eli sonrió y luego miró a Althea.
—No lo pensé. Solo... no quería que nadie saliera lastimado.
Althea contuvo la respiración.
—Gracias... pero la próxima vez piensa también en ti —dijo con sinceridad.
Selena se quedó parada detrás de ellos; su mirada oscilaba entre el orgullo, la satisfacción y algo más turbio.
—Espero que ninguno de ustedes olvide esto —dijo —. Aunque no consideren a Eli parte de la familia Miller, su valentía para proteger a su abuela merece reconocimiento. Espero que puedan pensar con claridad; no hay garantía de que los hijos o nietos de los que están tan orgullosos hicieran lo mismo.
Althea estaba a punto de expresar su molestia cuando una palmadita suave en el hombro la detuvo. Era Riana. Quizá intuyó que Althea estaba a punto de lanzarse a otro intercambio largo con esa mujer que enseñaba los colmillos cada vez más abiertamente.
—No se preocupen —añadió Selena con voz suave, mientras le apretaba el hombro a Eli–. Solo quiero que la familia Miller... no olvide quién los salvó hoy.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...