Capítulo 424
—Claro.
Josh miró a su abuela, dudoso, pero ya no podía seguir conteniéndose.
—Si más adelante... si resulta que Eli sí es hija de papi Chase, ¿qué va a pasar?
La pregunta quedó suspendida en el auto y apagó cualquier otro pensamiento. Riana miró a Josh sin parpadear; era obvio que no esperaba que su nieto preguntara algo así. No respondió enseguida.
—No es una pregunta fácil de responder, Josh — dijo al fin.
Josh miró al frente.
—Lo sé. Pero es posible que sea verdad, ¿no?
Riana respiró hondo. Se quedó mirando al frente antes de responder.
—Si eso resulta cierto —dijo con cuidado—, Eli será tratada igual que los demás nietos.
Josh volteó hacia ella.
—¿Igual que Grace y yo?
—Sí —respondió Riana sin titubear.
Josh se quedó callado un momento. No parecía rechazar la idea, pero era evidente que estaba analizando algo.
—Eso me parece justo —dijo al fin—. Y así debe ser.
Riana lo miró de reojo, sorprendida.
—¿En serio lo crees?
Josh asintió.
—Si sí es hija de papá Chase, no es culpa de ella.
Merece que la traten igual.
El auto seguía avanzando a un ritmo constante. No había mucho tráfico en el camino hacia el lugar de la reunión. Entonces Josh volvió a hablar, más bajo.
—Quiero pedir algo.
Riana se volvió hacia él.
—Dime, Josh. Lo que sea.
—Nada debería cambiar —dijo Josh, sin apartar la
vista de su abuela—. No se trata de lo que tenemos, ni de quién es hijo biológico de papi, ni de origeno estatus. Se trata de... la unión.
Riana seguía asombrada por la madurez de Josh.
—¿Por qué piensas así, Josh? Yo nunca...
—No quiero sentir que de un día para otro soy un invitado en tu casa, abuela —continuó Josh—. Túy el abuelo son los abuelos que siempre he conocido.
No quiero perder mi lugar solo porque llega alguien nuevo.
Riana sintió ternura y dolor al mismo tiempo. Lo estrechó entre sus brazos y le besó suavemente la coronilla.
—No vas a perder nada —dijo bajo, pero segura—.
Entre nosotros no va a cambiar nada. Ni siquiera la presencia de alguien nuevo podría borrar el lazo que ya tenemos.
Josh la miró, buscando una respuesta en su cara.
—¿Lo prometes?
Riana sonrió y lo abrazó con más fuerza.
—Lo prometo.
Josh le devolvió el abrazo y se quedó así más de lo normal. Los hombros se le fueron relajando, no solo por la respuesta, sino por cómo Riana se la había dado.

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