Capítulo 426
Riana asintió y, un momento después, un mesero se acercó a tomarle el pedido a Eli.
—¿čómo va la escuela? —preguntó Riana.
—Va bien —respondió Eli–. Tomaron mis últimas calificaciones como referencia para asignarme a un grupo. Como vengo transferida, mi orientadora me evaluó y me hizo un pequeño examen. Por suerte, aprobé sin problemas.
—Me alegra escucharlo —dijo Riana—. ¿Te gusta la escuela?
—Sí, abuela. Hay muchos maestros muy buenos ahí. También me gusta el club de canto.
—¿Ya te inscribiste?
—Sí. —Eli se veía más animada.
—¿Qué materia te gusta más? —preguntó Riana, observándola con atención. La conversación parecía ligera, pero Riana intentaba entender en silencio a la niña sentada frente a ella. La inocencia y la sinceridad de Eli todavía se notaban con claridad.
—Historia —contestó Eli sin titubear—. Me gusta entender las causas y las consecuencias.
Riana esbozó una sonrisa.
—Tiene sentido.
Poco después, el mesero trajo el pedido de Eli y un plato extra para Josh. Comieron sin prisa y la conversación fluyó con facilidad. Hablaron de libros, del camino de regreso de la escuela, de la cafetería y de una docena de cosas pequeñas y cotidianas. Eli hablaba con calma, sin exagerar nunca. Riana escuchaba y de vez en cuando hacía alguna pregunta.
Entonces, tras una pausa natural, Eli volvió a hablar más bajo.
—Abuela.
—¿Sí? ¿Qué pasa, Eli? —respondió Riana con dulzura.
—Antes de entrar al restaurante, los vi a usted y a Josh riéndose juntos.
Josh levantó la mirada y la miró de frente.
—¿No es algo normal?
—Sí, tienes razón —dijo Eli, sonriendo—. Es normal y se veía muy lindo. Yo... no vivo eso muy seguido.
Josh dejó la cuchara.
—No entiendo muy bien qué quieres decir. ¿Estás celosa?
—No —se apresuró a decir Eli—. Solo imagino cómo me sentiría si yo también pudiera vivirlo.
Debe ser muy lindo.
Riana la observó durante un largo momento. Sus palabras sonaban sinceras, pero había algo más, como si las hubiera preparado cuidadosamente.
Riana empezó a intuir la intención detrás de lo que decía Eli.
—¿Qué imaginas exactamente? —preguntó con suavidad.
—Llegar a un lugar donde siempre haya alguien esperándome —respondió Eli.
Josh habló antes de que Riana pudiera responder, con tono seco.
—Un hogar no depende de cuántas personas vivan en él.
—Tener compañía sí importa —se apresuró a decir Eli, pero se detuvo—. Perdón. No quise...
—Está bien —dijo Riana con dulzura—. Continúa.
Eli tomó aire.

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