Entrar Via

El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 444

Capítulo 444

Althea sonrió y volvió a mirar la lápida.

—Creo en ti —dijo con firmeza—. Creo que nunca nos traicionaste.

Rozó la piedra con la punta de los dedos, con un gesto discreto.

—Si siguieras aquí —continuó—, te enojaría que usaran tu nombre así. Y me dirías que me pusiera de tu lado y descubriera la verdad.

Lydia sonrió con ternura.

—Suena igualito al Chase que siempre describes.

—Sí —respondió Althea—. Él siempre decía que nunca dejara que nadie más controlara la historia de mi vida.

El silencio volvió a caer a su alrededor. El susurro de las hojas y los pasos lejanos de otros visitantes apenas se percibían.

—Althea —dijo Lydia, todavía más tierna—, no estás sola. Pase lo que pase, nos tienes a nosotros, a Riana, a Nathan, a Daven, a Josh y a Grace. Hasta a

Cale y a Chris. Y nunca lo olvides, me tienes a mí.

Althea se volteó hacia ella. Tenía los ojos brillantes, pero se mantuvo firme.

—Gracias. Necesitaba que me lo recordaran.

—No tienes que elegir entre ser dulce o ser firme — añadió Lydia—. Puedes ser las dos cosas.

Althea asintió.

—Seré justa. Pero si alguien intenta manchar a propósito el nombre de Chase y desestabilizar a mi familia... —Hizo una pausa, procurando que cada palabra transmitiera toda su intención—. Protegeré lo que él dejó. Sin dudarlo.

Lydia le dio una palmadita en el hombro.

—Esa es la actitud correcta.

Althea respiró hondo y soltó el aire despacio. La carga que llevaba encima no había desaparecido del todo, pero ahora se sentía más tranquila. Ya no la dominaba el miedo, sino la certeza de que debía mantenerse alerta.

—Vamos —dijo al fin—. Ya dije lo que tenía que decir hoy.

—Espero que después de esto nada vuelva a quitarnos la tranquilidad.

—Yo también lo espero.

***

—Me hace muy feliz que hoy hayas sido tú, abuelito, quien me llevó y me recogió —dijo Grace, mirándolo ilusionada.

—Ah, ¿sí? —Nathan rio entre dientes y le tendió la mano para entrar juntos a la casa.

El crepúsculo caía despacio cuando el auto de Nathan entró a los terrenos de la residencia de la familia Miller. La luz dorada caía sobre las hojas y el portón de hierro. Ese día Nathan se mantuvo a propósito lejos de la oficina. Decidió hacer algo que últimamente casi no hacía. Llevar a sus nietos a sus actividades y recogerlos.

En cuanto el auto se detuvo, Josh fue el primero en bajar. Saludó de vuelta al personal que salió a recibirlos, pero no dejó que nadie le llevara el bolso deportivo. Dijo que era su responsabilidad. Sabía que su madre lo regañaría si se acostumbraba a que lo atendieran.

—Abuelo, nos vemos en la cena. Voy a descansar un

rato. La práctica de hoy estuvo bastante intensa.

—Adelante —respondió Nathan, sonriendo—. Y toma mucha agua.

Grace, todavía de la mano de Nathan, se pegó más a él, esperanzada.

—Y yo, ¿puedo descansar mientras como un chocolatito? Hace mucho que no como uno — suplicó, poniendo una voz lastimera a propósito.

Josh, que ya había empezado a avanzar por el corredor hacia el ala derecha, se detuvo. Se volvió, confundido.

—¿Otra vez, Grace? ¿Lydia no te dio unos ayer?

Habló con tono neutro, pero la objeción quedó clara —. Te vi comiéndote dos pedazos.

Grace se mordió el labio y puso un puchero de fastidio.

—Eso fue ayer. Hoy es un nuevo día.

Josh suspiró.

—El pretexto de siempre.

—Solo voy a comer un poquito —protestó Grace. Se arrimó más a Nathan, escudándose en su abuelo—.

Nada más un poquitito. Así de poquito. —Lo mostró con sus deditos—. Igual lo quiero, abuelito. ¿Por favor?

Capítulo 444 1

O nosso preço é apenas 1/4 do de outros fornecedores

Histórico de leitura

No history.

Comentários

Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad