Capítulo 447
Esa tarde, Silvia se excusó para salir a comprar algunas cosas para la casa. Eli aún no volvía de la escuela; había dicho que tenía una clase extra de canto. La habían elegido para representar a su escuela en una próxima competencia. A Selena no le importaba demasiado. Lo que contaba era que Eli siguiera sumando logros.
Así planeaba atraer la atención de Riana Miller usando a Eli y cualquier talento que la niña tuviera para hacerla destacar.
Selena pasaba buena parte del tiempo dándose gustos. Llenaba sus días con visitas al salón de belleza, al centro comercial o a cafés reconocidos.
La tarjeta que Erick le había dado, supuestamente para cubrir los gastos de ella y de Eli mientras vivieran en el departamento, Selena la usaba sin culpa para sus caprichos personales. Aseguraba que tenía todo el derecho a usarla.
Esa tarde, Selena prefirió recostarse a ver las noticias en la televisión. La cara de Daven volvió a aparecer en la pantalla, acompañada de reportes que decían que el director general del Grupo Callister estaba enredado en varios escándalos
importantes, incluidas acusaciones de lavado de dinero, un fraude que había permanecido oculto durante mucho tiempo y ahora salía a la luz conforme sus proyectos se estancaban, y las visitas repetidas de auditores externos a su oficina.
Algo estaba claro. Daven volvía a ocupar los titulares del país. Los reportes más recientes afirmaban incluso que lo habían citado a declarar ante el tribunal por varios cargos, y esa comparecencia bien podía convertirlo en sospechoso.
—Harold está jugando esta partida de maravilla — dijo Selena con una risita. Hizo girar la copa de vino que se había servido y saboreó cada sorbo mientras miraba el lento desplome del Grupo Callister.
Dio un sorbo sin prisa y saboreó cómo el vino le bajaba por la garganta.
—Ah... ¡qué delicia! Y tú, Althea, ¿ves esto? Tu esposo no puede hacer nada.
Selena sonrió, maliciosa y condescendiente.
—No veo la hora de que llegue el día en que la noticia esté por todas partes, con Daven en la quiebra, tal vez en prisión, o reducido a nada
después de que le congelen los bienes. Y entonces...
aquí estaré yo, ya reconocida como parte de la familia Miller. Y me aseguraré de que tú tampосо sigas ahí por mucho tiempo.
El celular de Selena vibró sobre la mesa. Al principio solo miró el nombre en la pantalla, o mejor dicho, la ausencia de uno. La pantalla se encendió una y otra vez con el mismo número desconocido. Lo observó unos segundos y luego sonrió con complicidad.
Sabía quién era.
—¿Sí?—contestó, sin preámbulos.
—Te tardaste bastante. —Del otro lado, él habló en voz baja, fría y tensa—. Ya me pregunto si este plan va en serio.
Selena suspiró. Se acomodó en el sofá, cruzó las piernas y miró hacia la ventana que daba al balcón.
—Si no fuera en serio, ¿cómo te habría dado tanta información sobre la familia Miller?
Al otro lado, el hombre misterioso chasqueó la lengua.
—Así que... ¿lo que veo en las noticias es obra tuya?
—Mmm. —Rio brevemente—. Así es. El caos es bastante impresionante, ¿no? Construcción Rioverde, el proyecto estrella del Grupo Callister, está a punto de derrumbarse. Los medios internacionales empiezan a notar que algo anda mal por todo lo que he estado difundiendo. Pero aún no es suficiente.
Selena tomó asiento en una silla de mimbre en la terraza. El viento soplaba con fuerza y le alborotaba el cabello largo. No intentó acomodárselo. Al contrario, lo dejó despeinado, como para demostrar que no se sentía acorralada.
—Si los presiono ahora —dijo con naturalidad—,
solo se pondrán a la defensiva. Riana no es una mujer que se doblegue ante la presión directa.
Necesito que abran las puertas de esa casa por voluntad propia.
Se hizo un breve silencio.
—Estás demasiado confiada —dijo el hombre al fin, cada vez más impaciente.
—No —repuso Selena, con una sonrisa ladeada—.
Soy realista. A Riana no la van a doblegar con exigencias directas. Pero va a vacilar cuando se altere el equilibrio de su familia.
—Ese es tu trabajo, Selena —la cortó el hombre con frialdad—. Te puse ahí para romper la paz de esa familia y, sobre todo, el recuerdo de un hombre "perfecto" como Chase Miller.
—Y eso ya lo hice —respondió Selena, sin dudar—.
Eli está donde debe estar. Ella toca una fibra a la que la presión empresarial nunca llegó. Esa niña ya se está metiendo en la mente de los Miller. Si no fuera así, no estaría tan cómoda en este momento.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...