Capítulo 482
—¿Por qué lo estaría? —preguntó Josh con calma —. Los dos estamos bajo presión, aunque de formas distintas.
Eli suspiró hondo.
—Yo... nunca quise que las cosas llegaran a esto.
Pero... —Se quedó callada y volvió a bajar la cabeza.
Josh asintió, comprensivo.
—Te entiendo. ¿Qué tal si cambiamos de tema?
Eli por fin se rio.
—Sí, claro. Pero antes... gracias, Josh. Te agradezco mucho tu ayuda.
Volvieron a hablar de la escuela. Sus escuelas eran rivales, tanto en lo académico como en todo lo demás, pero la competencia era bastante sana. En medio de la conversación, el celular de Josh empezó a sonar y él se llevó la mano al bolsillo.
—Ah, mi mamá —dijo, mirando la pantalla—. Voy a contestarle.
Eli asintió. Josh se enderezó y se volteó para que ella no lo oyera. Contestó la llamada y se le suavizó el gesto.
—Sí, ¿mamá? —dijo bajito.
Eli no quería escuchar a escondidas, pero a Josh se le oía con claridad, quizá porque el restaurante estaba casi vacío. Por la forma relajada en que hablaba, entre risitas suaves, Eli notó lo unido que estaba Josh a su madre. Se veía tranquilo, alegre.
Estaba de pie junto a la ventana, con una mano en el bolsillo y los hombros relajados, y de vez en cuando se reía entre una explicación y otra.
—Estoy bien. El guardia de seguridad está afuera, cuidando la entrada y esperándome —continuó Josh—. Estoy en un restaurante cerca de la escuela... sí, con una amiga.
Asintió varias veces y murmuró "sí" y "un ratito más". Tras una breve pausa, añadió: —No mucho. Si ya estás cerca, mejor me voy a casa contigo, mamá.
La llamada terminó. Josh se volteó hacia Eli y le dedicó una sonrisa tenue.
—Mi mamá viene en camino.
—Ah. —Eli asintió—. Está bien.
Unos minutos después, se abrió la puerta del restaurante. Althea entró con paso decidido y recorrió el lugar con la mirada en busca de Josh.
Cuando vio a su hijo, se le suavizó el gesto... hasta que se fijó en Eli, sentada frente a él.
Althea quedó confundida un segundo. No esperaba que la amiga con la que Josh se había reunido fuera Eli. ¿Desde cuándo esos dos se llevaban tan bien?
—Mamá —saludó Josh, poniéndose de pie.

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