Capítulo 483
—Dios mío, ¿qué voy a hacer? —Eli estaba presa del pánico. Apretaba los botones del ascensor, como si hacerlo sin parar fuera a cerrar las puertas más rápido y llevarla a su piso.
No podía imaginar lo furiosa que estaría su madre.
Lo único que podía hacer era esperar desesperadamente que Selena no se enojara demasiado por lo que había hecho. Por fin había logrado que Riana aceptara verla. Haría todo lo posible por convencer a esa mujer y asegurarse de que les permitieran mudarse a la casa principal.
Tal como su madre quería.
En cuanto las puertas del ascensor se abrieron, Eli salió casi corriendo. Tecleó a toda prisa el código de la cerradura mientras susurraba una plegaria para que su madre todavía estuviera dispuesta a razonar.
Pero fue inútil.
Apenas entró, Selena ya estaba ahí, esperándola.
Estaba de pie, seria, sin la calidez de siempre en la
mirada. Tenía los brazos cruzados y la cara tensa, fría. Con solo verla, a Eli se le revolvió el estómago.
—¿Dónde estuviste? —preguntó Selena, seca.
Eli tragó saliva.
—En la escuela.
—No me mientas —la cortó Selena con dureza—.
Sé adónde fuiste.
Eli se quedó helada. El corazón le martillaba contra las costillas.
—Yo... solo fui a ver a una amiga.
—¿Una amiga? —Selena se acercó–. ¿O a Josh Miller?
Lo dijo como si nada, pero para Eli fue como recibir un puñetazo. Levantó la cabeza, atónita. Una misma pregunta le daba vueltas en la cabeza. ¿Cómo sabía su madre con quién se había visto?
—Respóndeme, Eli. No me hagas perder la paciencia —dijo Selena, tan fría que a Eli se le puso la piel de gallina.
Eli bajó la cabeza, asustada; no pudo hacer otra
cosa. Se apretó las manos, clavándose los dedos mientras intentaba tranquilizarse en vano. Al final, logró hablar.
—Sí, mamá.
—¿Cómo te atreves? —Selena levantó la voz—. Ме mentiste. Dijiste que tenías actividades escolares y una reunión extracurricular. ¿Y qué estabas haciendo?
—Lo siento —susurró Eli–. Lo siento mucho.
—¿Qué? —preguntó en voz más bajа.
—Josh dijo —continuó Eli deprisa, como si al fin hubiera encontrado terreno firme— que ya le pidió a la abuela que me recibiera cuando tuviera tiempo, y ella aceptó recibirme.
Por un instante, Eli tuvo la esperanza de que eso
bastara para calmar a Selena, de que su esfuerzo sirviera de algo después de haber fracasado tanto antes. Pero Selena se limitó a mirarla un buen rato y luego sonrió sin ninguna calidez.
—¿Y crees que eso justifica tus mentiras? — preguntó.
Eli se quedó helada.
—Yo solo...
—Me humillaste —la cortó Selena—. Actuaste como si supieras qué era lo mejor, cuando no sabes nada.
Selena alzó la mano por impulso. La ira se le desbordó antes de que pudiera contenerse. No esperaba que Eli le mintiera. Tal vez, si las cosas hubieran seguido como antes, Selena se habría conformado con el esfuerzo de Eli esta vez. Pero el plan original ya había quedado atrás. Ya habían decidido lo que pasaría después.
Así que... lo que Eli había hecho no servía de nada.
¡Qué desperdicio!
Selena lanzó la mano contra la cara de Eli con toda su fuerza. Eli cerró los ojos por reflejo, pero la cachetada nunca llegó. Selena frenó la mano en el aire, temblando, y luego la bajó despacio. Respiró hondo y apartó la cara.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...