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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 485

Capítulo 485

—No sabía que ustedes dos se llevaran tan bien — dijo Althea, acomodándose en el asiento para hablar más cómoda con Josh.

El auto se alejó del restaurante sin prisa. Las luces de la ciudad se encendían una por una y sus reflejos se deslizaban por las ventanas. Josh iba callado en el asiento del copiloto, mirando hacia afuera. Al escuchar la pregunta de su madre, volteó hacia ella.

—Eh... no nos llevamos bien, mamá.

Althea entrecerró los ojos, escéptica.

—¿Estás seguro?

Josh asintió.

—Sí. Estoy seguro. Me reuní con ella porque ella me lo pidió. Dijo que quería hablar de algunas cosas.

—¿Como qué?

—Cosas de la escuela —respondió Josh–. Una competencia entre nuestras escuelas, unas evaluaciones que la mía ya hizo pero la suya no, los

preparativos del partido de básquetbol de dentro de dos meses. Esa clase de cosas, mamá.

—¿Nada más?

Josh miró a su madre y suspiró hondo.

—Solo... me preocupé por Eli. Por eso acepté verla.

Althea estiró la mano y le acarició el hombro. Su hijo, su orgullo, el que con su sola presencia la había sostenido durante sus años de soledad. El niño que ella le había ocultado a su padre biológico por razones de las que nunca se arrepintió. Aunque el destino hubiera terminado reuniéndolos, para Althea, Josh siempre ocuparía en su corazón un lugar que nadie más podía ocupar.

—¿Por qué te importa ella? —preguntó Althea con suavidad—. Vi cómo le hablaste hace rato.

Josh lo pensó un momento.

—Tal vez porque siento... lástima por ella. No sé.

—¿Lástima de qué tipо?

—Siente que la usan —dijo Josh, bajando la voz–.

Su mamá parece estar presionándola para hacer

cosas que no entiende del todo. Eli nunca pidió nada más, mamá. Lo dijo con sinceridad; lo que tiene ahora ya le parece más que suficiente. Solo quiere que la familia Miller la acepte.

Althea le apretó la mano a su hijo.

—¿Estás seguro de eso?

Josh asintió.

—Me di cuenta por cómo hablaba. ¿No has dicho siempre que a una persona se le nota cuando es sincera?

—Sí, es cierto.

—Cada vez que hablé con ella, vi sinceridad, pero también duda y miedo. Aun así intentó decirme lo que quería en el fondo. No creo que estuviera mal contarle la decisión de la abuela. Tal vez eso le quite presión.

Ambos se quedaron en silencio hasta que Josh miró de nuevo a Althea.

—¿Estuvo... mal lo que hice?

Althea lo miró con calidez y cariño.

—No. Para nada. Es solo que... ¿tú sí sabes quién es Eli?

Josh exhaló despacio.

—Sí. Lo sé. —Hizo una pausa y añadió más bajo—.

Me parece injusto.

—¿Injusto para quién

—Para Eli —respondió Josh—. Y tal vez...para mí también.

Althea no pudo disimular su confusión.

—¿Josh? ¿A qué te refieres?

Josh tragó con fuerza. Esperaba que su sinceridad no decepcionara a su madre, pero ya no podía seguir conteniéndose.

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