Capítulo 510
—¡Ya llegué! —anunció Felicia con alegría apenas entró al comedor.
Desde que aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Solaviz, Felicia había querido llegar a la residencia Miller lo más rápido posible. Le pidió al chofer que la había recogido que pasara primero a comprar varias cajas de pizza y luego la llevara allá. A Josh le encantaba la pizza. Extrañaba muchísimo a sus sobrinos y a esa familia que tanto quería.
La cena de esa noche estuvo más animada que de costumbre, en gran parte gracias a la llegada de Felicia.
Llegó justo cuando terminaban de preparar los últimos platillos. Apenas entró al comedor principal, sonrió. Riana fue la primera en levantarse y la recibió con un abrazo cálido.
—Bienvenida, Felicia —dijo Riana con dulzura —. Llegaste a tiempо.
Felicia rio.
—Temía llegar tarde —dijo mientras correspondía el abrazo de Riana y se dejaba
envolver por esa calidez maternal—. La extrañé, señora Miller.
—¿Cómo has estado? —preguntó Riana, mirándola con atención.
Felicia rio, apenas conteniéndose.
—Como puede ver, estoy bien. Solo un poсо mareada; seguro todavía me estoy recuperando del viaje. El tráfico de Solaviz está peor que nunca. Pero no me perdería una cena con la familia por nada.
—Pensé que había alboroto en la sala —bromeó Nathan—. Resulta que solo era Felicia Callister de visita.
Felicia se echó a reír a carcajadas.
—Por Dios, solo usted, señor Miller, insiste en decir mi nombre completo.
Nathan le estrechó la mano con calidez.
—Nos alegra que estés aquí.
—Me encanta venir a esta casa —respondió Felicia con sinceridad—. Siempre me reciben con mucho cariño.
Se escucharon pasos apresurados en el pasillo
lateral. Josh fue el primero en aparecer y se quedó sorprendido al ver quién estaba allí.
—¿Tía Feli? —exclamó, incrédulo. Sin esperar respuesta, corrió hacia ella y la abrazó con fuerza—. ¿Cuándo llegaste? ¿Por qué no me avisaste?
Felicia rio mientras le correspondía el abrazo.
—Acabo de llegar. Y tú sigues igual, siempre tan dramático.
—Es que me sorprendiste, nada más —protestó Josh, aunque sonreía—. La última vez que me respondiste un mensaje, estabas atrapada en casa por una tormenta de nieve.
Felicia rio.
Grace, que había entrado unos pasos detrás de Josh, también se detuvo. Luego dio un brinco de emoción. Abrió los ojos de par en par, radiante.
—¡Tía Feli!
Corrió a abrazar a Felicia por el otro lado y se pegó a ella con fuerza.
—Te extrañé.
Felicia se agachó y le dio a Grace un beso tierno en la frente.
—Yo también te extrañé muchísimo. ¿Cómo has estado, cariño?
—Bien —respondió Grace con entusiasmo, sin soltarla.
Althea venía unos pasos más atrás. Cuando vio la escena, sonrió con alivio y calidez. Se acercó y abrazó a Felicia apenas Josh y Grace le hicieron un poco de espacio.
—Bienvenida —dijo Althea en voz baja—. Me alegra muchísimo que por fin estés aquí.

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