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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 543

—Sí —respondió Cale—. Así es él, ¿no? Habla como si fuera más listo que todos. Todavía cree que le queda una carta bajo la manga… y que vamos a caer de lleno en su trampa.

Harold dejó escapar una risa breve, tensa y dolorosa.

—Sí me queda una.

Chris se acercó.

—Ya no.

Uno de los guardias trajo otra silla y la colocó frente a Harold. Chris se sentó sin titubear; luego estiró la mano, le agarró la cara y le apretó la mandíbula con fuerza.

—Arrestaron a Bret —dijo Chris con dureza—. Y no va a salir por mucho tiempo. Daven no le dará la menor oportunidad de defenderse. Los medios se volvieron contra tu grupito. La policía está cazando a todos los implicados, uno por uno. La fiscalía está bajo investigación. Quedó al descubierto el rastro de tu dinero.

Harold le sostuvo la mirada, decidido a no parecer asustado, aunque no logró ocultar la inquietud.

—¿Creen que ganaron? —Logró decir con dificultad.

Cale sacudió la ceniza del puro al suelo.

—Tráiganlos —ordenó a los hombres que estaban detrás de él.

—Sí, señor Cale.

Chris sonrió de medio lado.

—Lástima que no pueda arreglarte la cara yo mismo, alcalde Harold. —Miró a Cale—. La próxima vez, déjame algo.

Cale se rio en voz baja.

—Vuelve mañana. Creo que para entonces tendrá la cara un poco mejor.

Un momento después, los guardias regresaron; esta vez escoltaban a varios hombres. Avanzaban con paso inseguro, la cabeza agachada y el miedo en la cara. Cale se echó apenas hacia atrás.

—¿No quieres saludar, Harold? —preguntó—. La gente a la que pagaste para borrar tus huellas. Los que cumplieron tus órdenes. Ahora están todos sentados en el mismo cuarto que tú.

Harold giró la cabeza despacio. Ahí estaban varias caras conocidas, hombres que ni siquiera podían sostenerle la mirada. Por primera vez, se le entrecortó la respiración. ¿Cuándo los había capturado Cale?

No… ¿cómo no había considerado nunca esa posibilidad? Estaba tan convencido de que la gente a la que pagaba tan bien desaparecería de Solaviz sin dejar rastro.

Cale lo miró con dureza.

—¿Son tu última carta? —preguntó en voz baja.

Una pausa. Entonces Cale bajó la voz hasta casi un murmullo.

—¿O… es Selena?

Harold apretó la mandíbula y dejó escapar un gruñido.

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