Entrar Via

El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 583

Nathan no siguió hablando enseguida. Dejó pasar unos segundos, lo suficiente para asegurarse de que Eli estuviera lista para escucharlo.

Eli miró de Nathan a Riana, inquieta. El corazón le latía tan fuerte que estaba segura de que los demás podían escucharlo. Fuera lo que fuera, parecía grave.

Riana le apretó la mano con más fuerza, como una promesa silenciosa de que no estaba sola.

—Entonces... ¿de qué querías hablar, abuelito? —preguntó Eli, volviendo a mirar a Riana como para asegurarse de que seguía a su lado.

Nathan le sonrió para tranquilizarla y trató de mantener un tono relajado.

—Hay algo que debes saber sobre lo que está pasando con tu madre.

A Eli se le abrieron los ojos.

—¿Está enferma? —preguntó alarmada—. ¿Dónde está ahora?

—Tu madre no está enferma. —Nathan respiró hondo—. Pero por un tiempo... no creo que pueda volver contigo.

Eli lo miró confundida.

—¿Qué quieres decir?

—Tu madre está enfrentando un proceso legal —explicó Nathan con calma—. Tomó ciertas decisiones... hizo cosas ilegales. Y tiene que responder por ellas.

Evitó las palabras duras. No habló de malas intenciones. No acusó a nadie. Solo expuso los hechos con delicadeza. Eli sostuvo su mirada un largo instante y luego bajó la mirada despacio.

—Yo... sospechaba algo —admitió en voz baja.

Nathan y Riana se miraron un instante.

—¿Qué quieres decir? —preguntó Riana con cautela.

Eli tragó saliva. Se rio apenas, con amargura.

—No lo sé, abuelita. A veces sentía que mamá hacía cosas que no debía. Intenté quejarme una o dos veces, pero se enojaba y me castigaba. —Apretó los dedos entrelazados sobre el regazo—. Era como si yo no tuviera derecho a saber nada. Yo solo tenía que hacer lo que ella quería, incluso cuando me presionó para que insistiera en quedarnos en esta casa. Y eso que el abuelito ya nos había ofrecido un departamento bonito; yo sí estaba agradecida.

La habitación quedó sumida en un silencio pesado. Eli siguió cabizbaja, retorciéndose las manos sobre el regazo.

—Tu abuelito y yo queremos que entiendas una cosa —dijo Riana con dulzura—. Nada de lo que pasó es tu culpa. Sabemos que no tuviste nada que ver con lo que hizo tu madre.

Eli asintió despacio.

—Lo sé —susurró, aunque le tembló la voz.

Nathan siguió hablando, con un tono amable.

—El proceso legal puede tardar mucho tiempo. Por ahora, tu madre no podrá volver a casa. Y cuando el tribunal dicte su sentencia... es probable que no la veas por un buen tiempo.

Las palabras cayeron sobre ella con un peso casi asfixiante. Eli sintió una punzada de angustia. ¿Qué haría sin su madre? Todavía no era capaz de mirar a Nathan.

O nosso preço é apenas 1/4 do de outros fornecedores

Histórico de leitura

No history.

Comentários

Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad