Entrar Via

El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 718

La sirvienta que había llevado el desayuno se quedó ahí, incómoda.

—Señorita… debería comer aunque sea un poco —dijo en voz baja.

—No tengo hambre —respondió Naomi sin mirarla—. Llévate la comida.

—Al menos…

—Dije que no —la interrumpió Naomi, esta vez con mayor dureza.

La sirvienta al fin se retiró del cuarto en silencio. No esperaba encontrar a Lydia ahí parada; la sorpresa se le notó un instante antes de que bajara la cabeza.

—Este… la señorita Naomi todavía no ha tocado su desayuno, señora —informó.

—Está bien, yo intentaré convencerla. Prepara una sopa de papas, por favor. Le gusta —dijo Lydia, y la sirvienta asintió antes de irse.

Cuando la sirvienta se fue, Lydia tocó la puerta de Naomi.

—Naomi, soy yo.

Nadie respondió. Lydia entreabrió la puerta y estuvo a punto de entrar, pero se detuvo. Cale estaba detrás de ella.

Cale posó en Lydia una mirada de cansancio. Era imposible no fijarse en sus ojeras.

¿No había dormido nada anoche? ¿Qué había estado haciendo? ¿Había vuelto a trabajar en su proyecto? ¿Ni siquiera había pensado en descansar un momento?

Maldita sea. ¿Por qué no había insistido en que se detuviera anoche?

—Yo hablaré con ella —dijo Cale.

Lydia lo miró con preocupación.

—Cale…

—Confía en mí —dijo.

Ese tono bastó para que Lydia no insistiera. Pero, antes de apartarse del todo, Lydia dijo en voz baja:

—No está desafiándote.

Cale no respondió.

—Solo tiene miedo —continuó Lydia—. Y no está pensando en sí misma.

Cale la miró.

—Está muy preocupada por mí —añadió en voz más baja—. Ayer que vino el doctor, ella hizo todas esas preguntas sobre cómo estaba. Y eso que fue ella quien sufrió el trauma, Cale. Estoy segura de que se empeña en irse para evitar que sigamos involucrados en esto.

Cale respiró hondo, despacio.

O nosso preço é apenas 1/4 do de outros fornecedores

Histórico de leitura

No history.

Comentários

Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad