Vincent, sentado en el asiento delantero, siguió la conversación con atención.
—No sé cuándo empezó a usar esa propiedad mientras estaba en Portclair, pero no creo que trabaje solo. Estoy seguro de que usted llegó a la misma conclusión, ¿no?
—Sí —respondió Cale con brevedad.
—Ya le ordené a mi gente que revise todo. —Brandon hizo una pausa para tomar aire antes de continuar—. Uno de mis hombres de mayor confianza acaba de enviarme un informe.
Cale aguzó la mirada.
—Continúa.
—Estoy seguro de que Naomi está en una de esas ubicaciones.
—¿Estás seguro? —preguntó Cale.
—Un ochenta por ciento —respondió Brandon sin vacilar—. No sería tan insensato como para llamarlo ahora si yo mismo no creyera que esta información es cierta.
Cale le arrebató la tableta a Vincent.
—Dame la ubicación.
Brandon le dio la dirección de una propiedad apartada en las afueras de Portclair, al oeste de la ciudad. Era una casa vieja, lejos del ruido del centro; el lugar perfecto para pasar desapercibido por un tiempo.
Vincent ingresó la dirección en el sistema. El mapa digital de la tableta procesó los datos y amplió la imagen de la zona aislada.
—Pero... —La voz de Brandon volvió a sonar por el altavoz, con un tono vacilante—. Mis hombres no encontraron a la señora Lydia en ese lugar.
La mano de Cale se detuvo. Guardó silencio, a la espera de que Brandon continuara.
—Intenté seguir la otra ruta, pero perdí el rastro. Silas fue demasiado meticuloso al planear esta operación. —Brandon apretó el celular—. Ni siquiera estoy seguro de que mi hermano sepa la ubicación exacta donde tienen a Lydia.
Las palabras de Brandon hicieron que Cale tensara la mandíbula. Las pistas dispersas en su mente encajaron hasta formar una conclusión clara.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Mes Que Fuimos Verdad
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...