Naomi asintió al reconocer lo que sentía.
—Me estaba divirtiendo tanto que perdí la noción del tiempo. Siento que... hacía mucho que no me sentía tan libre.
Respiró hondo para calmarse antes de continuar con tono arrepentido.
—Sabía que la situación no era segura después de lo que pasó anoche en la fiesta y que el señor Cale estaría preocupado por mí. —Rio ante su descuido—. Ahora que lo pienso... fui muy egoísta.
—No. —Se inclinó un poco hacia ella—. No fuiste egoísta —continuó Lydia con firmeza—. Solo estabas disfrutando de vivir como una chica de tu edad.
Naomi arrugó la frente.
—Mientras estabas en Berlín, vivías con miedo y en alerta constante, algo que te consumía la energía —continuó Lydia con empatía—. Y hoy... por primera vez, pudiste disfrutar de tu tiempo, ver universidades, almorzar, ver una película y reírte con libertad, sin tener que mirar atrás a cada momento por miedo a que alguien te estuviera siguiendo.
Lydia sonrió con más calidez al notar que Naomi empezaba a relajarse.
—Si terminaste por dejarte llevar por esa sensación de seguridad, me parece que es de lo más humano.
A Naomi se le humedecieron los ojos al escuchar aquellas palabras. Jamás esperó que Lydia la comprendiera tan bien.
—Pero... —Lydia tomó las manos de Naomi entre las suyas—. No dejes que vuelva a pasar.
Naomi asintió con rapidez.
—Le prometo que no volverá a ocurrir. —Miró a Lydia con fijeza—. La próxima vez que salga... —Respiró hondo para serenar la voz—. Siempre le avisaré.
—No solo a mí —apuntó Lydia con una mirada pícara.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...