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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 899

—Señor Chris.

—¿Dónde está Cale?

—Lo está esperando.

Chris no respondió y entró a la sala.

La sala de juntas estaba mucho más silenciosa de lo habitual. Una larga mesa con cubierta de cristal ocupaba casi todo el espacio, mientras que una enorme pantalla digital mostraba el mapa de Portclair. Varios marcadores rojos parpadeaban sobre ella y señalaban las ubicaciones que habían identificado desde la mañana.

Al otro extremo de la mesa, Cale estaba de espaldas. Apoyaba ambas manos sobre la superficie y mantenía la mirada fija en el mapa. Sin siquiera voltear, supo quién acababa de llegar.

—¿Estás seguro de lo que encontraste en esa dirección?

Chris apretó los puños.

—¿Estás dudando de mí? —Por alguna razón, la pregunta de Cale encendió su mal genio—. ¿Confías más en el hermano de Falcon que en mí?

Solo entonces Cale se dio la vuelta. Clavó la mirada en Chris por un momento y suspiró.

—No se trata de eso.

—¿Entonces de qué se trata?

—Ya sospechaba que esa dirección no era el lugar donde tenían a Naomi.

Aquellas palabras solo aumentaron la furia de Chris.

—Si ya lo sospechabas, ¿por qué me mandaste hasta allá?

—Necesitaba que lo comprobaras tú mismo.

—¿Comprobar qué? —Chris alzó la voz sin notarlo—. ¿Que se están burlando de nosotros? ¡¿Te das cuenta de que acabamos de perder el tiempo?!

Antes de que Cale pudiera responder, la puerta de la sala de juntas volvió a abrirse. Brandon entró acompañado de su asistente. En cuanto Chris vio al recién llegado, el resto de su paciencia se esfumó.

Avanzó rápido. Tan pronto como estuvo frente a Brandon, lo agarró por las solapas del saco y lo empujó hacia atrás.

—¡Bastardo! —gritó—. ¿Me diste una dirección falsa?

El asistente de Brandon dio un paso al frente.

—Señor Miller, por favor, cálmese.

—¡No había nada! ¿Lo hiciste a propósito? —Chris fulminó a Brandon con la mirada sin hacer caso del asistente, que intentaba apartarlo; de hecho, empujó al empleado a un lado.

Para Chris, lo que Brandon había hecho era imperdonable. ¿No entendía lo crucial que era cada segundo en una situación como esa? ¿Y cómo tenía el descaro de presentarse allí?

Brandon parecía igual de confundido. Le apartó la mano a Chris, pero este le sujetó el cuello de la camisa con más fuerza todavía.

—¡Respóndeme!

—¡Jamás te di información falsa! —respondió Brandon sin el menor rastro de miedo.

—¿Entonces qué fue? —lo increpó Chris.

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