Dos meses después…
Shane Robinson
¿Ese momento en el que miras hacia atrás y hay muchas cosas que harías diferente? Está claro que lo he experimentado más de una vez.
Pero ese momento en el que decides no arrepentirte de nada porque al final estás donde quieres… ese lo estoy viviendo ahora.
En mi mano tengo el documento que me certifica como padre de Shawn, y debo aceptar que me siento como un niño en la mañana de Navidad. Después de haber pasado años convenciéndome de que no sería posible, el reencontrarme con Ivanna y darme cuenta de todo lo que habían apartado de mí me hizo sentir eufórico y afortunado, a pesar de la parte negativa en todo esto.
Hoy se hizo oficial. Y sí, Shawn lleva diciéndome papá desde que nos conocimos e Ivanna le dijo la verdad, pero ahora todo escala a un nuevo nivel. Es importante para mí verlo portar mi apellido, saber lo feliz que se siente por el cambio; es una sensación que no puedo comparar con nada.
—¿Papá?
La voz de mi hijo me saca de mi cabeza llena de pensamientos entusiasmados y me giro a tiempo de verlo llegar con su trajecito elegante de tres piezas, como los que yo suelo ponerme. El orgullo explota en mi pecho cuando me guardo el documento en el bolsillo interior de la chaqueta y me agacho para ponerme a su altura, sus ojos azules se fijan en mí con una alegría que es casi palpable.
—¿Da vienes?
Su entusiasmo es palpable, y tengo muy claro el motivo.
Después de dos meses, tomé una decisión importante en la que mi hijo fue, por supuesto, partícipe. Ivanna y yo estamos casados, sí, pero no se siente así.
Ambos vivimos un duelo cuando supimos del divorcio que nos separó por demasiados años y, aunque técnicamente yo sabía que seguíamos casados, eso no le quitó importancia al hecho de que estábamos separados. Y es algo que quiero cambiar de la mejor manera que puedo. La que nos haría más felices, lo sé.
—Sí, campeón. Ya estoy listo. ¿Ya mami llegó?
Shawn asiente varias veces y salta en el lugar una y otra vez, aplaudiendo. Está emocionado, porque esta vez él será mi compañía, estará en primera fila para verme pedirle matrimonio a su mamá. Y aunque ya hice esto hace muchos años, sigo sintiendo en el pecho estos nervios que me consumen por si Ivanna quiere salir corriendo al verme hincar la rodilla.
Me incorporo y extiendo mi mano, Shawn la toma sin dudar. Nos alejamos del jardín donde he estado los últimos minutos, esperando a que Ivanna llegara para poder hacer lo que deseo.
El hotel que este año es parte del proyecto inmobiliario ya está listo con los cambios que se recomendaron y se hicieron en tiempo récord. Se hará una celebración auspiciada por nuestra misma empresa y apoyada por el ayuntamiento, para reconocer el trabajo realizado. Yo estoy aquí desde temprano, pero Viena trajo a Shawn mientras Ivanna se arreglaba para la reinauguración de esta noche.
Avanzo solo un poco y, por supuesto, me encuentro con mi hermana. Si Shawn llega, ella no está muy lejos. Nos detenemos ante ella y Viena, con los ojos brillantes de emoción, me arregla el cuello de la camisa y la pajarita.
—Siempre la traes inclinada —resopla y rueda los ojos—. Ni porque la uses hasta para dormir logras que eso quede bien.
Sus palabras me hacen reír, pero la veo más gruñona de lo normal.
—¿Pasa algo?
Viena niega con la cabeza, pero hace un gesto que me hace desconfiar. Pestañea varias veces, como si intentara ocultar lágrimas, y aprieta los labios.
—¿Vi?
Mi hermana da un rápido vistazo a Shawn, y entiendo la razón de su silencio.
—Nada, solo estoy emocionada por lo que harás. Ya sé que es algo que vivimos hace tiempo, pero soy feliz por tenerlos a Ivy y a ti, que sean una hermosa familia y que…
Empieza a llorar, no puede ocultarlo más.
Sorbe por la nariz en un intento desesperado de controlarse, pero ya es tarde. La abrazo, Viena esconde su rostro en mi pecho y me preocupa qué es lo que la tiene así.
—¿Tía Vi?
Shawn intenta saber qué sucede, acaricia con su manita a su tía y se ve como si estuviera a punto de llorar de la preocupación.
Viena intenta recomponerse, se separa y se limpia las lágrimas. Se obliga a ponerse una sonrisa en los labios y se agacha para mirar a Shawn a los ojos.
—¿Estás tiste?
Vi niega con la cabeza.
—Mi pequeño superhéroe, no estoy triste, estas lágrimas son de felicidad, porque tu papá y tu mamá serán felices juntos.
Shawn, ingenuo como solo puede serlo un niño, asiente y sonríe. Abraza a su tía Vi con una energía envidiable. Pero es evidente que yo no me quedo con eso.
En cuanto Vi se incorpora, y Shawn se entretiene corriendo delante de nosotros de camino a donde es el evento, no lo dejo pasar.
—¿Qué te puso así?
Ella evita mi mirada por unos segundos, pero no voy a rendirme.
—Puedes desahogarte ahora o después, pero ten por seguro que no te lo guardarás por mucho tiempo.
Vi respira profundo, ya casi llegamos a la sala donde se hará la gala. Algunos invitados ya nos rodean.
—Padre llamó...
La piel se me eriza al escucharla. Albert Myers no se presenta en Boston desde la última vez que lo vi en la detención de mi madre.
Es alarmante, de hecho, y de solo mirar a la cara de Viena me convenzo de que no es algo bueno. No es que sea una posibilidad, tampoco.
—¿Qué te dijo? ¿Por qué respondiste? Sabes que tienes todo nuestro apoyo para desvincularte de él y fingir que no existe.
Se lo digo con una media sonrisa, a pesar de que por dentro en realidad estoy bullendo de rabia.
Viena me mira con los ojos brillantes.
—No me di cuenta, de haberlo hecho te juro que no respondía. Me arruinó todo el día —se queja, con la voz rota.
—¿Qué quería? —insisto, porque se ve como si no tuviera el valor para decirlo.
Viene ahoga un suspiro y me mira mordiéndose el labio inferior.
—Para recordarme que debo casarme, Shane —confiesa con un hilo de voz—. Que ya ha pasado tiempo, que tuve años para vivir la vida que quería. Que mi prometido ya está listo para dar un paso más con el compromiso y empezar a planear la boda.
Un escalofrío me recorre de pies a cabeza. Miro a Viena y no sé siquiera qué decir, porque esto me toma por sorpresa.
Si por mí fuera lo mando a la m****a con compromiso y todo, pero sé que él tiene sus mañas, y más cuando se trata de Viena. Con Aston se contiene de una manera extraña, pero a Vi siempre logra engatuzarla en sus m****as.
—¿Qué le dijiste? —intento mantenerme fuerte por fuera, aunque por dentro estoy gritando de impotencia.
Ella se encoge de hombros.
—¿Qué puedo decirle, Shane? ¿Que no estoy interesada? Ya lo sabe y no le importa. Al final, por más que he intentado correr lejos de él y su mano negra, voy a terminar haciendo lo que quiere y...
—No —la detengo, la agarro por los hombros y la giro para mirarla—. No vas a terminar haciéndolo, Vi, tienes derecho a vivir tu vida y no será con quien tu padre lo crea mejor solo por su conveniencia.
Los ojos se le llenan de lágrimas y un sollozo quiere salir de ella, se le nota en el temblor casi imperceptible en su pecho.
—No estás sola, Vi —susurro, y le doy un abrazo.
Ella se deja hacer y al mirar al frente, veo a Shawn viéndonos con extrañeza. Me pregunto si escuchó algo o sigue pensando lo que ella antes le dijo.
—Gracias, Shane —susurra, pero no se escucha convencida.
Y sé que esto será algo que costará hacerle ver. No debería estar en las manos de ese narcisista solo porque donó el esperma hace años.
No me quedaré tan tranquilo con esto.
—¡Mamá!
La voz de Shawn hace reaccionar a Viena, que al escuchar que Ivy está cerca se limpia las lágrimas y se recompone.
Cuando levanto la mirada y busco en la dirección que va mi pequeño, veo a Ivy acercándose con un hermoso vestido dorado que resalta el hermoso color cobrizo de su cabello.
Su sonrisa es gigante cuando ve a Shawn y no me pasa por alto que a su lado llega Milo. Quien no le quita los ojos de encima a mi hermana.
—¿Estás preparado? —pregunta Viena.
Dejo de mirar el cuadro ante mí y fijo mis ojos en ella.
Suspiro.
—Estoy nervioso. Pero creo que es porque quiero que todo salga bien...
—Si me dices que es inseguridad yo misma le ruego a Ivanna que te deje por cobarde.
La miro mal, pero también dejo salir un resoplido por aguantar la risa.
Sé que ella sería capaz.
—No será necesario —aseguro y avanzo hacia mi mujer.

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