Entrar Via

El Regreso de la Ex Esposa romance Capítulo 92

Shane Robinson

—¿Estás seguro que necesitas esto? —pregunto a mi hermano cuando la realidad me cae de golpe.

He estado lidiando con su decisión estos meses, pero ahora se volvió algo inmediato.

Sean me mira con una media sonrisa.

—Voy a pensar que no puedes vivir sin mí, Shane. —Levanta una ceja y se cruza de brazos con diversión.

Pongo los ojos en blanco.

—¿No te ha quedado claro a estas alturas? ¿Pensabas que estaría animándote cuando te fueras al otro lado del mundo?

Sean se ríe, pero quita sus ojos de mí y se gira para ver la ciudad a través del ventanal. Se aleja un poco y mete las manos en los bolsillos del pantalón.

—Sé que no. Y si te soy sincero, no estoy convencido.

No lo interrumpo, porque al fin se abre con este tema. Y aunque quisiera aprovechar y convencerlo para que se quede, sé que eso no es lo que él necesita de mí, por más que me duela verlo partir.

—El viaje de hace unas semanas fue… raro. Pensé que sería algo así como un abrebocas para lo que me espera, pero solo me generó algo de rechazo.

Me duele que lo diga así, con tanta decepción. Se perdió el cumpleaños de Shawn por ese viaje y, aunque le trajo unos cuantos regalos, no se le olvida que no pudo estar presente.

—¿Entonces?

Sean se gira para mirarme a los ojos. Se ve tristeza en los suyos.

—¿Qué tengo aquí, Shane? Ya hice todo lo que debía y este proyecto es algo que deseo cumplir, resolver. No solo porque papá trabajó mucho en él, sino porque dentro de todo yo llevo haciendo lo mismo también. Me debo esto, terminar lo que empecé y luego darme la oportunidad de vivir de una manera diferente, pero sin arrepentimientos.

Deshago la distancia entre los dos y lo atraigo hasta que mis brazos lo rodean, con un abrazo sentido.

—Quiero que te quedes —susurro contra su hombro—, pero más quiero que estés bien con lo que haces. Que tengas paz, que no te vayas solo por cerrar ciclos, sino por abrir otros nuevos, que sea por ti.

Sean no dice nada, pero me aprieta un poco más. Ambos somos hombres adultos, con nuestras vidas, nuestras heridas, pero hay algo en este tipo de momentos que nos devuelve a cuando éramos niños. Cuando el uno era refugio del otro.

—Voy a estar bien, Shane. Es solo que… joder, dejar esto atrás se siente como si me estuviera arrancando un brazo.

Me río bajito, sin soltarlo del todo.

—Y eso que el que se va a China eres tú. A mí me estás dejando con todo. —Me separo un poco para verlo a los ojos. Sean sonríe, apenas relajado—. Todo estará bien. Siempre has sido de los que no se acobarda ante los cambios, a tus manos llegó un imperio en ruinas y salió uno completamente diferente, número uno en el país. ¿A qué le temes? ¿Qué te preocupa?

Sean se encoge de hombros.

—No es lo laboral lo que me preocupa, cuando me integre, cuando comience, ya todo tomará sentido. Lo que me pasa es que… a veces quisiera tener un nuevo motivo para quedarme. Tener lo que tienes con Ivy, que alguien sea capaz de darme ese tipo de paz, de valentía. Formar mi propia familia, Shane.

Rodeo su rostro con mis manos, para que me mire a los ojos.

—Sabes que no tienes que irte a China, ¿verdad? Si deseas otra cosa, Sean, nadie te está pidiendo que te sacrifiques por algo que…

—Quiero hacerlo. Estar aquí, dentro de todo, es felicidad y agobio a la vez. Ivanna y tú ya están juntos de nuevo, tienen un hijo, probablemente tengan otros y van a crear su propio mundo. Viena… Viena es todo lo que una vez quise, pero ella no siente lo mismo, y no voy a quedarme aquí a ver cómo sigue el mismo camino con alguien que no soy yo. Necesito lidiar con esto, me guste o no. Soy lo suficientemente fuerte para aceptarlo.

Le doy dos palmadas en la espalda a modo de alivio.

—Lo eres. Sí. ¿Y no has valorado que podrías terminar enamorándote de una china científica como tú?

Sean suelta una carcajada, es como amarga, difícil, pero risa al fin.

—Eso ya lo veremos —murmura, negando con la cabeza.

—Como sea, Sean, lo que intento hacerte entender es que tu futuro es solo tuyo, puedes aferrarte a lo que crees y conoces, puedes negarte o abrirte a una nueva realidad. Pero todo, todo, será tu decisión. Si lo que necesitas es ir a China para darte cuenta dónde quieres estar, pues aquí estaremos esperando a que decidas.

Asiente con los ojos llenos de lágrimas y una mueca que muestra la contención.

—Y ahora, por favor, necesito que me ayudes a organizar tu cena de despedida. Ivy ya hizo una lista de lo que no puede faltar y Shawn no deja de hablar de hacerte una carta con dibujos y corazones.

Los ojos de Sean se abren un poco, con esa mezcla de orgullo y ternura que solo su sobrino le provoca.

—No me jodas… ¿corazones? Esperaba algo al estilo Spiderman.

Me río. Asiento.

—Ah, eso por supuesto que no faltará. —Me dejo caer sobre el sillón, riendo—. Pero el niño dijo que si tú te ibas tan lejos, tenía que enviarte amor extra. Que a China puede que no lleguen los abrazos normales.

Sean suelta una carcajada y se sienta a mi lado.

—Ese niño es lo mejor que te ha dado la vida, lo sabes, ¿verdad? —pregunta y yo asiento—. Lamento tanto haber tenido que actuar como lo hice.

Sacudo la cabeza con una negativa.

—Se hizo lo que se debía y no voy a cuestionar nunca las formas, Sean. Como dijiste, ya Ivanna y yo estamos juntos, viviendo con nuestra familia y siendo más felices que nunca —respondo sin pensarlo, porque es verdad—. ¿Cómo voy a siquiera dedicarle un segundo pensamiento al hecho de que todo pudo haber sido diferente? Las pocas veces que lo hice, sabiendo lo que ahora sé, entendí que nada bueno hubiera salido de ahí.

Habían demasiados riesgos que ignorábamos. Las cosas se hicieron como debían ser.

Nos quedamos en silencio un momento, como si nosotros mismos nos diéramos una tregua antes de que llegue el momento de las despedidas reales. Aún faltan unos días, pero este es el inicio del adiós, uno que me cuesta más de lo que quiero admitir.

Sean se inclina hacia adelante, apoya los codos en las rodillas y deja escapar un suspiro.

—Shane, sobre el juicio de Aurora... —Sean me lanza una mirada de reojo—. ¿Vas a ir?

Asimilo su pregunta, sé por qué la hace y entiendo su preocupación, pero creo que con ese tema tengo bastante claridad.

—¿A qué? —respondo sin pensarlo mucho—. ¿A verla? ¿A escuchar cómo intenta justificarse o a inventar alguna versión que la haga ver como víctima? No, Sean. Le di demasiados años de mi vida, ya no pienso regalarle ni un minuto más.

No hay amargura en mi voz, ni rabia, solo certeza. No importa que le haya prometido estar en primera fila para verla caer y pagar por lo que le hizo a Ivy, a mí, a Sean... me da lo mismo esa promesa si mi estabilidad emocional está primero. Si la felicidad de mi familia, la mía, es mi única prioridad.

—Tiene sentido —murmura él—. Solo, solo pensé que tal vez cerrarías ese ciclo viéndolo con tus propios ojos.

Asiento. Y soy sincero con mi hermano de formas que solo con él logro serlo.

Capítulo 92. Cena de despedida. 1

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Regreso de la Ex Esposa