Entrar Via

EL ÚLTIMO BESO... ANTES DEL DIVORCIO romance Capítulo 62

CAPÍTULO 62. Pasado en el pasado

Seija respiró hondo cuando se quedó a solas con Camilo en la oficina. Rebecca se había marchado con Henry a los archivos y ella sabía que lo había hecho a propósito: quería dejarle espacio para que hablara con el papucho idiota.

Se sentó en una de las mesas y comenzó a ordenar los documentos que había revisado durante el día. No tenía intención de romper el silencio, pero Camilo no tardó en acercarse, con esa forma suya de caminar que parecía dominar cualquier espacio.

—¿Vas a seguir sin hablarme? —le preguntó, quedándose de pie a su lado.

Seija levantó la mirada lentamente, arqueando una ceja, y en vez de responderle de frente, dejó que sus ojos recorrieran su ropa.

—Has cambiado en estos dos años —comentó con indiferencia—. Pasaste de las camisetas deportivas a los trajes elegantes, te sienta bien —dijo y él frunció el ceño sin comprender por qué le decía aquello—. ¿Ves? Sí puedo hablarte —añadió Seija con una sonrisa burlona—. Solo que no te voy a hablar de lo que tú quieres.

Camilo se pasó una mano por el cabello, frustrado.

—¿Entonces piensas escaparte otra vez?

—No es escape cuando no hay motivos para quedarse —murmuró ella y esas palabras lo golpearon fuerte.

Camilo no solía ser un hombre dramático, pero por alguna razón, Seija era como el maldito Talón de Aquiles que jamás había querido tener. Un día de repente tenían algo, y al día siguiente ella solo desaparecía como si la tierra se la hubiera tragado. Y encima regresaba para plantarle una cara como si nada de lo que hubiera pasado entre los dos significara más que el simple acto de cepillarse los dientes.

Así que cuando volvió a hablar, la voz de Camilo salió áspera y desafiante.

—¡Ah, claro! Dormir conmigo no era suficiente motivo para quedarte.

—No, no lo era —sentenció ella sin parpadear—. Además, ¿por qué se quedaría contigo la chica “con la que pasabas el rato hasta que apareciera la indicada”? Después de todo, yo no tengo madera de esposa. ¿Recuerdas?

¡Y ese fue el segundo en el que Camilo se quedó lívido! Esa frase… la había dicho hacía dos años, en una conversación descuidada con Henry… ¡tan descuidada! Su mejor amigo no estaba pasando por el mejor momento de su vida y Camilo no tenía ganas de restregarle en la cara que él sí.

El estómago se le encogió, y de inmediato intentó explicarse.

—¿Tú escuchaste…? —balbuceó sin poder creerlo. ¿Entonces por eso ella había desaparecido?—. No, espera… Seija… ¡Malentendiste todo, eso no fue lo que quise decir…!

Pero ella levantó la mano, deteniéndolo en seco con un gesto que decía claramente: “No esperes que te crea nada”.

—No hace falta que me des explicaciones, porque tenías razón —sentenció con expresión indiferente—. Es cierto que yo no tengo madera de esposa. Y ¿sabes qué? Estoy bastante orgullosa de eso.

Y Camilo la miró con una mezcla de impotencia y frustración, porque la mitad de él quería defenderse, pero…

—Mejor volvamos al trabajo —sonrió Seijas sin darle importancia—. Estamos aquí para cuidar de nuestros amigos, no para revolver un pasado que ya no importa.

Camilo cerró los puños y apretó la mandíbula; pero se limitó a girarse y a caminar unos pasos hacia la ventana, tragándose su frustración en silencio.

Mientras tanto, Rebecca y Henry bajaban por el pasillo de los archivos. Las luces frías del techo, largas y parpadeantes, daban al suelo un brillo mate, íntimo. El aire era denso, cargado de polvo y de un olor persistente a tinta vieja y metal oxidado que se impregnaba en la ropa y en la garganta.

Y mientras Henry empezaba a buscar, lo primero que soltó fue un bufido incómodo.

CAPÍTULO 62. Pasado en el pasado 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: EL ÚLTIMO BESO... ANTES DEL DIVORCIO