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El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 243

Sofía aprovechó ese breve instante y, sin dudarlo, le soltó una bofetada con todas sus fuerzas.

—¡Paf!—

El sonido seco resonó con claridad en la habitación silenciosa.

El rostro de Santiago se desvió por el golpe, el cabello se le vino encima y le cubrió la mitad de la cara, ocultando su expresión.

Sofía se limpió los labios con rabia.

—¡Qué asco!—

Solo dos palabras, pero se sintieron como una daga de dos metros que le atravesó el pecho en el instante en que salieron de su boca.

Santiago tragó saliva y alzó la mirada lentamente.

Sofía ya se había alejado unos metros, con sus ojos brillantes cargados de una repulsión imposible de ocultar.

Nada que ver con aquella mirada cargada de cariño y esperanza de hace un año, ni con la relativa armonía de apenas hace unos días; todo eso ya parecía un cuento imposible.

Un miedo repentino se apoderó del corazón de Santiago.

La miró, con los dedos temblorosos como si quisiera acercarse y detenerla, pero el peso de la culpa lo paralizaba. Las palabras se le atoraron en la garganta y terminaron saliendo distorsionadas.

Se forzó a esbozar una sonrisa burlona y murmuró, tan bajo que casi parecía que hablaba consigo mismo:

—¿Yo soy el asqueroso?—

—¿Liam no te da asco? ¿Por eso sales a comer con él y te vas a hoteles?—

Al ver que Santiago seguía con su necedad, Sofía perdió toda paciencia para seguir con ese juego. Dando pasos firmes sobre sus tacones, se marchó sin mirar atrás.

—Sofía, no me hagas enojar— soltó él con tono amenazante.

Sofía aflojó el paso, pero no se detuvo.

Aunque le daba la espalda, podía sentir esa mirada obsesiva ardiéndole entre los omóplatos.

Cuando llegó a la puerta, la voz de Santiago retumbó con furia:

—Si sigues acercándote a él, voy a comprar CANDIL y se acabó. ¡Te lo advierto!—

Por fin, Sofía se quedó quieta.

Con la mano en la perilla, la rabia la venció y se giró para encararlo.

Santiago la miraba desafiante, seguro de sí mismo.

—Yo cumplo lo que digo— afirmó, sin apartar la vista.

Pero al recordar la amenaza de hace un momento, Sofía entendió que Santiago no estaba bromeando con lo de comprar CANDIL. ¡Era capaz de hacerlo!

Apretó el puño, sintiéndose impotente, y para evitar que Liam quedara en medio de todo, decidió pedirle a Antonio el contacto de Liam e intentar cancelar la cita del día siguiente.

Antonio le envió el número apenas se lo pidió, y de inmediato quiso saber cómo iba la situación.

Sofía, entonces, recordó que no había revisado las redes desde que publicó su comunicado. Le pasó su cuenta de Twitter a Antonio y ella también entró a revisar.

Antonio abrió su Twitter al mismo tiempo.

Solo había publicado un mensaje hacía media hora, pero las vistas, los likes y los comentarios ya alcanzaban más de un millón.

[Hola a todos, soy Sofía. Ante los rumores y polémicas que circulan en internet, quiero aclarar tres puntos: 1. Mi relación con el señor Liam es únicamente profesional; hace un año compré acciones de CANDIL y actualmente soy socia de la empresa. 2. Sobre las fotos filtradas, en ese momento el señor Liam y yo solo estábamos discutiendo temas de trabajo. Y 3. Quiero dejar claro que yo soy Selina, la diseñadora principal de CANDIL. Lo que estábamos tratando era justamente el lanzamiento de la nueva colección.]

Las palabras de Sofía fueron como una piedra lanzada a un lago en calma: de inmediato provocaron una tormenta de comentarios.

Pero la mayoría eran burlas y ataques.

[¿En serio anda con viejos y todavía se atreve a decir que es Selina?]

[¿Ella, Selina? Ni de chiste. Selina es una diseñadora top súper misteriosa que lleva años en el anonimato. Cada año salen varias diciendo que son ella, pero Sofía es la más falsa de todas.]

[No tiene vergüenza, todavía quiere colgarse de la fama de Selina. ¡Ya contacté la cuenta oficial de Selina para que la desenmascaren!]

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