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El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 410

—Ivana, ¿otra vez andas creyendo esos chismes de quién sabe dónde?

Oliver intentó sonreír, pero la curva en sus labios no subió ni un centímetro. Le salió una mueca más forzada que auténtica.

Trató de tomar la mano de Ivana, pero ella la apartó de inmediato.

—Oliver, después de tantos años juntos, ¿así me pagas? Yo lo dejé todo por ti, hasta a mi familia, que siempre me consintió y me quiso… ¿y tú me sales con esto?

Su voz se quebró en un grito, y antes de que se diera cuenta, tenía los ojos llenos de lágrimas.

Al ver la reacción de Ivana, la cara de Oliver se puso rígida.

—¿Quién te lo contó?

Ivana sacó su celular y le enseñó todas las fotos y videos.

—La vez pasada me dijeron que todo esto era falso. ¿También vas a decir que esto es mentira?

Sonreía, pero se notaba que estaba destrozada por dentro.

—Tú, Leonor e Isidora se pusieron de acuerdo para engañarme. Me han visto la cara de tonta.

Sin pensarlo, Ivana aventó el celular al suelo. El estallido del vidrio hizo retumbar la tensión en el aire, y las caras de Oliver y Leonor en la pantalla rota parecían aún más deformes.

La paciencia de Oliver ya estaba al límite, pero de pronto se acordó del vestido de novia guardado en la azotea. Respiró hondo varias veces y forzó una sonrisa.

—Ivana, sí, reconozco que te fallé.

Esa frase le cayó a Ivana como un balde de agua helada. Dio unos pasos hacia atrás, sintiendo que el mundo se le venía encima.

—¿Lo admites?

Su voz era tan baja que casi se perdía entre el dolor.

Oliver se acercó y le sostuvo la mano.

—Ivana, te pido perdón. Es cierto, las fotos y los videos son reales. ¡Pero la mujer que sale ahí no es Leonor! Puedo hacer que ella misma te lo explique.

La duda cruzó el rostro de Ivana. Miró instintivamente el celular hecho trizas en el suelo.

Aunque habían pasado muchos años y la cara de Leonor empezaba a borrarse de su memoria, en cuanto vio la imagen, el recuerdo de aquella noche de tormenta regresó, golpeándola con fuerza.

Esa noche fue una pesadilla que nunca pudo olvidar.

Sin previo aviso, Oliver se arrodilló ante Ivana.

—Ivana, te fallé, pero escúchame…

Intentaba tomarle la mano, desesperado.

Ivana se quedó helada, sin saber cómo reaccionar. Desde que conoció a Oliver, aunque era un tipo sin dinero, siempre tuvo esa aura de orgullo que la atrajo desde que era una niña mimada y consentida. Pero ahora, ya de adultos, verlo arrodillarse ante ella le removía algo por dentro.

Aun así, se mantuvo impasible.

—Ella se llama Sandra Ramírez. La conocí cuando fui de trabajo al extranjero. Me llamó la atención porque se parecía mucho a Leonor de hace diez años. Jamás imaginé que resultaría ser tan manipuladora… y yo, en medio de todo, ni cuenta me di cuando caí en la tentación.

Oliver bajó la cabeza, su voz pesaba como plomo.

Al final, Ivana apretó los labios.

—Necesito que nos demos un tiempo.

Oliver se sorprendió, pero asintió enseguida.

—Está bien, mientras no quieras divorciarte. Mejor nos damos un respiro. Quédate tú en la casa, yo me iré a la oficina unos días.

Ivana lo observó en silencio, luego se dio la vuelta, aceptando su propuesta.

Mientras la veía alejarse, la expresión de culpa y arrepentimiento en Oliver desapareció sin dejar rastro.

Bajó la mirada al celular en el suelo, lo recogió y se detuvo en la pantalla de un correo anónimo. En sus ojos parpadeó una sombra oscura.

¿Quién se atrevía a arruinarle la vida con Ivana de esa manera?

Apretó el celular tan fuerte que parecía que podía romperlo entre sus dedos.

...

En una cafetería.

Sofía y Maite López habían reservado una salita privada.

—¿Quieres que lo bloquee?

Una mujer vestida completamente de negro, con una coleta alta y actitud decidida, miró a Sofía mientras tecleaba sin parar en su laptop.

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