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El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 838

Todas entendieron la gravedad del asunto y asintieron.

Al salir de la sala de juntas, las caras ya no eran tan relajadas como al entrar.

Llegó la hora de la cena. Sofía mandó traer a Estela y a Federico. Se fueron en dos coches hacia un restaurante cercano con estrellas Michelin.

Sofía, Federico y Maite en uno; Esther, Flora y Estela en otro.

Al subirse al coche con el techo estrellado que nunca había visto, Flora se emocionó tanto que no paraba de moverse en el asiento.

—¡Quién diría que yo, Flora, viviría para ver esto! —exclamó con tono dramático.

Esther y Estela se rieron.

Esther se golpeó el pecho y se sopló un flequillo imaginario:

—Pura calidad.

—Pero, ¿este no es del garaje de Sofía? —preguntó Flora con inocencia.

—Ay, lo de Sofía es mío —respondió Esther con descaro y una sonrisa.

Flora asintió, comprendiendo la lógica.

El coche avanzaba velozmente.

Estela se sentía incomodísima escuchando las fanfarronadas de las otras dos.

En ese momento, Esther la miró a través del retrovisor con indiferencia.

—Oye, Estela, se ve que tienes mucha educación. ¿A cuántos alumnos has tenido ya?

Le preguntó con una sonrisa.

Estela se tensó un momento, pero se recuperó rápido:

—Me acabo de graduar hace poco. He tenido algunos alumnos, pero no muchos. Aún no tengo tanta experiencia docente. Fue suerte que la señorita Sofía se fijara en mí.

Sonrió con modestia, pero entrelazó los dedos con nerviosismo.

La mirada de Esther no perdió detalle de sus pequeños movimientos.

—No digas eso. Solo con ser egresada de la Universidad de Santa Fe ya le ganas a muchísima gente —dijo Esther con una sonrisa leve.

—Qué va, qué va.

Capítulo 838 1

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