Entrar Via

El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 885

—Tenemos que ir a Grupo Garza otra vez mientras podamos aprovechar este momento. —Sofía entrecerró los ojos, calculando.

—Señora Blanco, ¿recuerda dónde encontró esas cosas? —Esther entendió de inmediato y se giró hacia la señora Blanco.

La mujer asintió. —Sí, en el estante de libros. Si me llevan, puedo encontrar el lugar exacto.

—No. Dado que Rafael vino hasta Villas del Monte Verde para exigirme que le devolviera las cosas, seguro que ya movió los originales de lugar. —Sofía la detuvo con un gesto.

La sala se quedó en silencio; parecía que estaban en un callejón sin salida.

—Entonces... —Esther se rascó la cabeza, tratando de pensar en una solución, pero no se le ocurría nada y se retorcía de impaciencia.

Maite también fruncía el ceño, pensativa.

—Hagamos esto: ya que él no estará en la empresa estos dos días, busquemos una oportunidad para investigar a fondo.

Esther, que ya había aprendido de la experiencia, comentó:

—Después de que nos descubrió la última vez, seguro reforzó la seguridad de Grupo Garza. Me tomará tiempo y varios intentos investigar e infiltrarme en el sistema.

Todas parecían preocupadas.

—Hay que intentarlo. —Al final, Sofía se levantó para romper el silencio— Rafael desmontó mi puerta, y eso al final es solo una falta civil, pero insistí en que lo retuvieran unos días en la comisaría para que «reflexionara». Es una oportunidad única.

Su expresión era grave. Maite y Esther se miraron y luego asintieron firmemente hacia Sofía.

—Está bien, me pongo a ello ahora mismo. —Esther no perdió el tiempo; había que aprovechar hasta el último minuto.

Sofía la vio irse rápido y supo que ella tampoco podía demorarse.

—Señora Blanco, la llevaré ahora mismo con Lázaro y Federico.

Teresa se asustó y miró hacia abajo, pero Bea estaba señalando con su dedito hacia afuera. Teresa siguió la dirección y vio a alguien parado junto a la valla exterior. Se le erizaron los pelos del cuerpo. Apretó a Bea contra su pecho y se levantó de un salto de la silla, mirando con alerta.

Al enfocar la vista, se dio cuenta de que era una mujer hermosa. Bea estiró el cuello para verla, balbuceando y haciendo muecas de disgusto hacia esa persona.

Teresa notó al instante la hostilidad de Bea y se puso en guardia. Bea era muy intuitiva y amigable; no solía reaccionar así sin motivo ante los extraños.

—Tranquila, Bea, ¿qué pasa? ¿La conoces? —Teresa mecía a la niña mientras clavaba la mirada en la mujer de afuera.

Iba vestida de forma muy elegante, pero transmitía una mala vibra que incomodaba a Teresa. Finalmente entendió el rechazo de Bea.

Aunque había cierta distancia, Teresa decidió alejarse. Antes de que pudiera darse la vuelta, la mujer le esbozó una media sonrisa y se fue primero.

Teresa se quedó aún más confundida. Villas del Monte Verde era una zona acomodada, llena de casas grandes; la gente no solía andar merodeando afuera. Esa mujer era una desconocida, nunca la había visto, y no parecía vecina del lugar. Sintiendo un escalofrío, Teresa corrió con Bea adentro, pensando en enviarle un mensaje a Sofía, pero recordando que estaba ocupada, decidió esperar a que volviera.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Valiente Renacer de una Madre Soltera