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Ella Ocultó al Heredero del Presidente romance Capítulo 4

«De haber sabido que su familia era tan importante, le habría preguntado a esa persona; quizá él sí sabía algo».

Paloma se levantaba, desayunaba y salía a recorrer las calles.-

Noelia tenía que trabajar, así que no podía acompañarla.

Paloma dejó de hacer esa locura el día que tuvo una amenaza de aborto.

Pasó una semana en el hospital.

—Si Arón se está escondiendo de ti, no lo vas a encontrar por más que busques —le aconsejó Noelia—. Ahora estás embarazada, tienes que cuidarte. No puedes seguir así. Si están destinados a estar juntos, se volverán a encontrar algún día.

Solo entonces Paloma regresó a Tierra de Arena.

Pero Noelia sabía que, durante todos esos años, nunca había dejado de buscar noticias de Arón.

Noelia le dio un empujoncito a su amiga, que parecía un alma en pena.

—Y ahora, ¿qué piensa hacer él?

Paloma bajó la cabeza.

—Noelia, entre él y yo ya no hay futuro.

Dejando de lado que Arón la odiaba, era el heredero de una de las familias más poderosas de Valle Húmedo.

Estaba fuera de su alcance.

***

Paloma abrió la regadera y se acurrucó en el suelo del baño, llorando a lágrima viva.

Durante los últimos cinco años, había imaginado su reencuentro con Arón de mil maneras distintas.

Pero nunca así.

Incluso si ahora le explicaba todo, si le decía que tenían un hijo, ¿qué pensaría él de ella?

¿Volvería a su lado?

No.

Arón la odiaba.

Y probablemente ya tenía novia.

Noelia, recargada en la pared junto a la puerta del baño, la escuchaba con una mirada triste.

Por Paloma.

Y también por ella misma.

***

Al día siguiente, Paloma se tomó el día libre para buscar un departamento. Encontró uno de dos recámaras y un baño.

La decoración era un poco anticuada, pero estaba limpio y el alquiler era razonable.

Además, estaba cerca del kínder, a solo cinco minutos caminando.

Regresó al departamento de Noelia.

Ella todavía dormía.

Desde que no trabajaba, sus horarios estaban invertidos.

—Mamá, ya regresaste.

Un hombrecito descalzo corrió hacia ella.

Paloma se cambió los zapatos y le alborotó el cabello a su hijo.

—¿Por qué tan temprano? Oye, ¿no tenías que ir a trabajar hoy? ¿Por qué regresaste?

—Pedí el día libre, fui a ver un departamento.

—Después de desayunar, te ayudo con la mudanza.

—¿Cuál mudanza? Quédense aquí.

Paloma sonrió.

—No, gracias. Si nos quedamos más tiempo, vas a espantar a tus pretendientes.

—No me importa, no estoy buscando novio. Sola estoy muy bien —dijo Noelia mientras tomaba un sorbo de café.

Paloma no quería ser una molestia. Entendía que para ella no era problema, pero con un niño era diferente. Noelia estaba acostumbrada a vivir sola.

—El departamento está justo al lado del kínder, así me quedará más fácil llevar y recoger a Fede.

Noelia ya no insistió.

—Está bien. Al rato las llevo en el carro.

—Gracias, Noelia.

Se mudaron y arreglaron el nuevo departamento.

Y Paloma volvió al trabajo.

Apenas llegó a la oficina, Damián la llamó a su despacho.

—¿Qué está pasando entre tú y Arón?

***

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