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Ella Ocultó al Heredero del Presidente romance Capítulo 3

En cuanto la cena terminó, Paloma salió corriendo sin siquiera despedirse de Damián.

Solo cuando estuvo dentro del taxi se permitió que el torbellino de emociones se reflejara en su rostro.-

Acababa de mudarse a Valle Húmedo y aún no encontraba un lugar propio, así que se estaba quedando temporalmente en casa de su amiga de la universidad, Noelia.

Noelia había renunciado a su trabajo recientemente, así que podía ayudarla a cuidar del niño unos días.

Paloma todavía no había logrado inscribir a su hijo en el kínder.

Eran las diez de la noche cuando llegó al departamento de Noelia.

Apenas entró, Noelia le dijo:

—Fede ya se durmió. Se portó de maravilla, se bañó y se fue a la cama él solito, casi no tuve que hacer nada.

Al pensar en su hijo, una sonrisa tierna se dibujó en el rostro de Paloma.

—Noelia, de verdad, muchas gracias por todo.

Estaba abrumada con el trabajo en la nueva oficina y apenas podía ocuparse de su hijo. Esos últimos días, Noelia había sido su salvación.

—No tienes nada que agradecerme —dijo Noelia, restándole importancia con un gesto—. Fede es mi ahijado, es como si fuera mi hijo. Cuidarlo es mi deber.

Paloma sabía que en este mundo no había deberes de ese tipo. Noelia, simplemente, era una buena persona.

La había ayudado muchísimo.

Noelia notó que su amiga no parecía estar de buen humor.

La tomó de la mano y la llevó a sentarse al sofá.

—A ver, cuéntame, ¿qué pasó? ¿Alguien te hizo algo en la oficina?

—No es eso.

—¿Entonces qué es?

La cena de esa noche había agotado todas las energías de Paloma. Estaba exhausta, así que se recargó en el hombro de Noelia para descansar.

—Noelia, vi a Arón.

—¿Qué?

Noelia se sobresaltó y se giró bruscamente.

Paloma, tomada por sorpresa, resbaló y cayó en su regazo.

Noelia la ayudó a sentarse de nuevo.

—¿Escuché bien? ¿Viste a Arón?

Paloma asintió.

—¿Estás segura de que era él… en carne y hueso?

Paloma había buscado a ese exnovio durante mucho tiempo. Cinco años sin una sola noticia. Noelia ya hasta pensaba que estaba muerto.

Paloma parecía desganada, con el alma en un hilo.

—No era un fantasma. Era él.

Noelia guardó silencio por un momento y luego preguntó:

—¿Le explicaste todo? ¿Le contaste lo de Fede?

—Sí, eso fue lo que Arón me dijo en su momento, y yo le creí.

—¿Por qué te mintió?

—Estaba de encubierto en la filial para foguearse. La empresa donde empecé a trabajar era de su familia.

—Pero tú eras su novia, estuvieron juntos mucho tiempo. ¿Cómo pudo ocultártelo incluso a ti?

Paloma sonrió con amargura.

—Supongo que quería ponerme a prueba.

—¡Maldita sea! ¿Qué forma es esa de probar a alguien? Si te lo hubiera dicho antes, nada de esto habría pasado.

Paloma sintió una punzada de dolor en el pecho.

A Noelia se le partía el corazón por ella.

Sabía mejor que nadie por lo que había pasado en los últimos años.

Aquel año, Paloma había llegado a Valle Húmedo, embarazada, a buscarla. Le pidió ayuda para encontrar el paradero de Arón.

Como él le había dicho que era de Valle Húmedo, Paloma salía a caminar por las calles.

Decía: «Quizá un día de estos me lo encuentre por casualidad».

Noelia no podía detenerla, así que solo pudo pedir a sus amigos que preguntaran por él.

Ahora entendía por qué no habían encontrado nada. Pertenecían a círculos sociales completamente distintos; ninguno de sus amigos lo conocía.

***

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