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Embarazada de tu rival: Ahora soy la Señora Fonseca romance Capítulo 4

—Bien.

El hombre respondió con indiferencia y firmó junto a su nombre.-

Al ver su caligrafía firme y elegante, Iris se sintió un poco desorientada.

*¿No se suponía que el contrato era directamente con el instituto?*

Pero entonces recordó que Xavier era el patrocinador principal y socio capitalista; por supuesto que tenía la autoridad para hacerlo.

Mientras su mente divagaba, una sombra espesa la envolvió.

Xavier se había puesto de pie y le tendía la mano. Cada uno de sus movimientos irradiaba una presencia dominante, una tenacidad inquebrantable forjada en su pasado militar. Sus ojos oscuros y profundos se clavaron en ella mientras hablaba con voz serena.

—Espero que se incorpore al laboratorio lo antes posible para familiarizarse con el entorno y sus colegas. Será un placer trabajar con usted, Señorita Paredes.

Ella levantó la vista para mirarlo.

Era altísimo. Parecía medir un par de centímetros más que los imponentes 190 centímetros de Fabián.

Al hacer contacto visual, notó la intensidad y el dominio en sus pupilas oscuras.

Se sintió extrañamente intimidada por su aura, y se apresuró a estrechar su mano.

—Así lo haré. Un placer, Señor Fonseca.

La frialdad de los dedos del hombre la hizo estremecerse.

Había algo curiosamente familiar en él. Estuvo a punto de preguntarle si se habían conocido antes.

Pero el bullicio repentino del lugar los interrumpió.

Iris desvió la mirada hacia la pantalla principal del restaurante, donde emitían una noticia de última hora.

#Escándalo de infidelidad: El magnate de la familia élite al descubierto#

Las fotos de los paparazzi mostraban a Fabián acompañando a Bárbara a su edificio la noche anterior, con gestos protectores, y cómo se marchaba en su auto a la mañana siguiente.

Iris recordó la cama intacta en la habitación de invitados.

Hacía mucho tiempo que no dormían juntos.

Últimamente salía temprano, volvía tarde y siempre terminaba trabajando en su despacho, por lo que se quedaba a dormir en el cuarto de visitas.

Ella llegó a pensar que era por consideración, para no interrumpir su descanso, e incluso se sintió conmovida.

Resultó que todo era para guardarle fidelidad a la mujer que realmente amaba.

Una sonrisa amarga asomó a sus labios.

—Iris, ¿estás bien? —La voz preocupada de Hugo la sacó de sus pensamientos.

Se dio cuenta de que seguía sosteniendo la mano de Xavier y la soltó con vergüenza.

—Lo siento mucho, Señor Fonseca.

Él la miró sin inmutarse, tomó asiento y usó la toalla caliente que le entregó el mesero para limpiarse la palma de la mano.

Iris frunció el ceño ligeramente.

*Me acaba de rechazar con asco...*

Los rumores sobre su frialdad y su falta de interés en las mujeres resultaron ser completamente ciertos.

Se pasó el resto del almuerzo distraída, pero logró mantener la compostura para no darle una mala impresión a su nuevo jefe.

Luego, Iris condujo hasta las oficinas del Grupo Salazar.

Ese día tenía que hablar de divorcio con Fabián a como diera lugar.

Capítulo 4 1

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