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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 382

Mirella salió del área de asistentes y la jaló hacia su oficina.

Gloria entró y vio cómo Mirella cerraba la puerta con cuidado, como si estuviera escondiendo algo.

—Glori, ya vino la señorita Orozco. Otra vez están peleando.

Mirella hizo un gesto hacia la pared de al lado. Por si se escuchaba, bajó la voz.

—Otra vez lloró. Ya es de diario: pelean y llora. Pero esta vez no salió corriendo.

En Belgrano Norte, Mirella había visto mil veces a Federico discutir con Irene Orozco.

Hasta le había agarrado el patrón.

—Ya, no andes de chismosa. Haz tu trabajo —le dijo Gloria.

Mirella torció la boca.

—No es chisme. Están hablando tan fuerte que ni modo que me haga sorda.

Y bajó todavía más la voz.

—Aunque… tampoco fue pleito como tal. Más bien parece que la señorita Orozco vino a pedir perdón. El señor Córdoba no dijo nada en todo el rato. Ella llorando, diciendo que nunca se imaginó que iban a acabar así.

Mirella no alcanzó a escuchar todo, pero por lo que decía Irene, venía a suplicar que la perdonaran.

Federico siguió en lo suyo; esta vez ni siquiera le siguió la corriente.

—Glori, ¿tú crees que se cancele la boda?

A Mirella le parecía posible.

Federico tenía dinero, presencia, y no le faltaban mujeres.

Con Irene haciendo dramas así, no tenía por qué aguantar.

—Eso no me toca decidirlo. Y tú solo estás suponiendo. Regresa a trabajar —dijo Gloria, haciéndole un gesto con la mano—. Y nada de andar soltando rumores.

Mirella venía de la sede central; mucha gente le preguntaba por Federico e Irene.

Gloria la miró con advertencia.

Capítulo 382 1

Capítulo 382 2

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