Desde que eran niños, todos pensaban que a Isaac Moreno le faltaba un tornillo, por lo que era el que tenía las peores calificaciones de los cuatro hermanos.
Pero por muy mal que le fuera, logró entrar a una universidad prestigiosa e incluso se fue al extranjero a especializarse hasta convertirse en un excelente estilista.
Entonces, ¿cómo iba a ser él el más idiota?
¡Isaac se negaba a aceptarlo!
—Además, sé que quieres recuperar a Valentina Navarro, pero a leguas se nota que ella no quiere saber nada de ti, mejor hazte a la idea. Sobran mujeres en el mundo.
—Sí, sobran mujeres, así que tú también olvídate de recuperar a Fernanda Orozco, lo pasado, pasado está.
Mateo sacó una cajetilla de cigarros de su bolsillo, tomó uno con habilidad y lo encendió.
Le dio una calada profunda y exhaló lentamente el humo, sintiendo que sus nervios tensos se disipaban junto con la nube gris.
Se recostó en la silla, entrecerró los ojos y disfrutó del breve consuelo que le brindaba la nicotina; todo su cuerpo se relajó notablemente, e incluso la rigidez de sus hombros pareció suavizarse.
La incomodidad y la frustración que sentía hace un momento, se habían calmado un poco al ver la actitud tan ridícula de su hermano menor.
—Eso es distinto, lo mío con Fer es otra historia.
—¿Y en qué es distinto? —Acaso no se separaron porque Valeria se interpuso en su relación y lo arruinó todo.
Ahora Mateo lo tenía muy claro, pero no pensaba decírselo.
—No lo entenderías, déjalo así —dijo Isaac, sintiéndose extremadamente frustrado al recordar el tema.
Últimamente había ido a la empresa de Alba Moreno varias veces para buscar a Fernanda, pero esa mujer desalmada se negaba a verlo.
Incluso cuando lograba acorralarla, cada vez que se veían ella lo trataba con frialdad, dejándole la sensación de que no tenían nada de qué hablar.
Antes, Fer era muy atenta y dulce, siempre lo cuidaba y lo complacía en todo.
¡Todo esto era culpa de Alba, ella le había pegado sus malas mañas, y ahora hasta la ex de su hermano mayor estaba igual de arruinada!
¿Qué importaba si esa mocosa era su hermana de sangre? Siendo tan rebelde y problemática, ¿cómo esperaba que él sintiera algún tipo de cariño genuino por ella?
—Tsk, ¿no ibas a ir a consolar a Valeria? ¿Qué esperas? —preguntó Mateo, ya perdiendo la paciencia.

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