Cuando además se supo que Alba participaría en el programa de variedades del director Ignacio, y que traería consigo a la popular cantante Rosalía Ortiz...
Las sorpresas no dejaban de llegar.
Hay que recordar que los programas del director Ignacio siempre se destacaban por su calidad y nunca habían fracasado.
Ahora que Alba estaba a bordo, siempre y cuando no ocurriera ningún desastre, su fama se dispararía aún más.
Y los rumores sobre un "invitado misterioso" tenían a todos en ascuas.
—¡No puedo esperar para ver a Albita! ¡Seguro nos dejará con la boca abierta!
—¿Alguien sabe quién es el invitado misterioso? Me enteré por alguien del medio que es alguien de la familia Góngora.
—¡Si es él, tiene todo el sentido! ¡Va a ser un éxito total!
—Ojalá sea el señor Góngora. Así podrían estar juntos de nuevo. Todavía no supero la película que hicieron.
—¡Me encantan! Ojalá su romance se vuelva realidad.
—¡Mientras no sea esa Valeria, todo está bien! Si la invitan, el programa se va a ir a pique.
—Exacto. ¿Qué derecho tiene ella de ser la invitada misteriosa? Ya está cancelada, debería haber desaparecido hace rato.
El programa de variedades ya era un fenómeno rotundo antes de emitirse, y su popularidad crecía día con día.
Al ver el entusiasmo, el director Ignacio y su equipo no cabían en sí de la alegría.
Definitivamente, invitar a Alba había sido su mejor jugada.
La elección del elenco lo era todo, y los resultados ya saltaban a la vista.
En ese momento, el director Ignacio se encontraba en las oficinas del Grupo Moreno junto con su asistente.
—Director Ignacio, como el Grupo Moreno está patrocinando su programa, supongo que no será un problema si hacemos una pequeña petición, ¿verdad?
En la oficina, los tres hermanos Moreno estaban sentados formalmente frente al director, imponiendo una inmensa autoridad y presión.
—Sé que Valeria no tiene la mejor reputación ahora mismo, pero no negará que atrae mucha atención mediática.
—Alba ya está en el programa, y Valeria es su hermana. Si ambas participan, la tensión garantizará un flujo inmenso de espectadores.
—¿Acaso no vio el éxito que tuvieron en el programa anterior?
—Tampoco le pido que le dé mucho tiempo en pantalla ni que la convierta en la estrella principal. Solo hágale un pequeño espacio.
El discurso fluido y constante de Isaac sonaba perfectamente razonable, propio de un negociador experimentado.
En realidad, habían estudiado bien qué decir, con la asesoría de expertos en el tema.
Ninguno de los hermanos quería que Valeria siguiera en el mundo del entretenimiento.
Primero, porque sabían que no tenía talento y su imagen estaba manchada.
Segundo, porque querían que aplicara su supuesta genialidad en los proyectos clave del Grupo Moreno.

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