En las imágenes, ambos aparecían muy juntos, comiendo y charlando. En una de ellas, Patricio miraba a Valeria con tanta intensidad que parecía a punto de besarla.
Era la definición pura de un romance clandestino.
Al destaparse todo esto, ¡el internet entero colapsó!
*«¡Dios mío! ¿No son hermanos? ¿Qué clase de hermanos actúan así?»*
*«Yo jamás sería así de empalagosa con mi hermano, ¡todos sabemos que debe haber un límite de respeto!»*
*«Pero ella no es su hermana de sangre, es adoptada. ¿No será que la criaron para ser la esposa de uno de ellos?»*
*«Si fuera para casarse con uno de los hijos, lo entendería, pero por lo visto, ¡los tres hermanos la disfrutan por igual! ¡Qué asco!»*
*«No se olviden del joven de la familia Quintana. Esta Valeria sí que sabe jugar, ¡es una maestra de la manipulación con los hombres!»*
Esta vez, los comentarios cruzaron un límite importante. Ya no era un simple chisme de farándula.
¡Se trataba de un escándalo que salpicaba directamente a las familias más ricas y poderosas de la alta sociedad!
Como era de esperarse, la noticia no solo sacudió a los medios, sino que llegó rápidamente a oídos de las señoras de la alta sociedad.
Muchas de esas mujeres adineradas detestaban a Sara Moreno por pura envidia, ya que tenía un buen esposo, tres hijos varones y una hija.
Ahora que tenían la oportunidad de humillarla, no la dejarían pasar.
Por eso, el celular de Sara estaba a punto de estallar de tantas notificaciones.
Además de los mensajes venenosos en los grupos de chat de las señoras, no paraba de recibir llamadas de la vieja Beatriz y de sus propios parientes.
Todos le reclamaban lo mismo: que era una inútil para criar a sus hijos.
—¡Sara, mira en qué se han convertido tus hijos! ¡Todos han sido corrompidos por esa hija adoptiva! —le gritaban.


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