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¡Exesposa al ataque! Ceo, tengo a tus gemelos. romance Capítulo 87

Katherine observaba como sus hijos se refugiaban en los brazos de María mientras ella los estaba consolando. Nuevamente y sin querer les había hecho daño a sus gemelos. Su mundo entero, en ese momento, lo sentía caerse a pedazos, y los arrepentimientos por sus acciones comenzaban a pesarle demasiado…ella no había sido culpable de lo que Emily Gibson había hecho ni del como Henry había respondido a ello…pero si lo era de su decisión de separar a sus hijos de su padre y mantenerlos ocultos.

Los padres, no eran dueños de sus hijos…estaba comprendiendo aquella frase de dolorosa manera.

Ella siempre se había esforzado por darles la mejor vida a Gabriel y Emma y ellos estaban creciendo en medio de miles de lujos que ella, a su edad, jamás habría imaginado tener…pero les había arrebatado la decisión de conocer a su padre, y aun y cuando ella los vio crecer día a día añorando a su padre, prefirió dar la vuelta y enfocarse en vengarse de quienes le habían hecho daño, y ese, ese, había sido su más grande error.

Martha observaba a su mejor amiga mirando con nostalgia y arrepentimiento a sus hijos gemelos, y acercándose a ella, la abrazó.

—Katherine…yo, solo una vez estuve enamorada, y de eso hace ya tanto tiempo, que cualquiera podría decir que lo he olvidado, sin embargo, aun a pesar de que los años ya pasaron y me dejaron arrugas bajo los ojos que tanto lloraron, nunca pude olvidar a mi amado Luis, aún hoy, lo recuerdo como si fuera ayer, un eterno recuerdo de la primavera de mis mejores años que ya no volverán jamás. Aun esta mañana extrañe mirarle sentado en esa mecedora del pórtico bebiendo su acostumbrada taza de café que le servía cada amanecer sin falta. Cuando él se fue al cielo, mi vida se convirtió en un invierno tan helado que ni siquiera nuestros hijos pudieron socavar del todo…con esto, quiero decirte que aun estas a tiempo de comenzar de nuevo, libre de rencores y de sufrimientos, tienes la oportunidad de seguir adelante por Gabriel y Emma pero también por ti misma…no te culpes, todos podemos equivocarnos, y la gratitud que sientes hacia Jackson, no debe de atarte a una vida con el si no lo amas…no te hundas en tu propio infierno, date la oportunidad de ser feliz y perdónate a ti misma…hazlo por ti, hazlo porque mereces ser feliz.

Aquellas palabras de Martha recobraron tanto sentido y fuerza para Katherine en esos momentos, que nuevamente se quebró. No estaba bien, no había estado bien desde el momento en que Henry se fue de su vida. Aun a pesar de que había hecho tantos incansables esfuerzos por dejarlo atrás y tan solo odiarlo, simplemente no podía…al igual que cuando Martha perdió al hombre que amaba y su vida se transformó en invierno, ella había permanecido en invierno hasta esa noche en que se entregó una vez más a él, ese instante en que nuevamente la vida le regresaba a su alma muerta…Henry era su primavera, y sus hijos el sol que los cubría a ambos.

Dejando salir un suspiro, Katherine derramó lagrimas que le brotaron desde lo más profundo de su dolorido corazón…no se casaría con Jackson, aun y cuando lo quería tanto y estaría eternamente agradecida con él por todo el valioso apoyo que le había brindado, no iba a atarse a una vida sin amor.

Katherine lo había decidido. Por ella, y por sus hijos, seguiría adelante.

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