Lorenzo condujo desde el restaurante que había reservado exclusivamente para ellos, de vuelta al hotel.
En el trayecto, intentó hacerle muchísimas videollamadas a Vera por WhatsApp.
Pero sin excepción.
Vera no respondió ni una sola.
En toda su vida, era la primera vez que una mujer lo dejaba plantado. Siempre, todas y cada una de las mujeres habían estado a sus pies, buscando complacerlo.
Todas, excepto Vera.
¡Lo había dejado esperando por una hora entera!
Lorenzo se bajó del coche con el rostro ensombrecido por el coraje. Con pasos largos, subió directamente a buscarla.
Quizás había sido demasiado paciente y amable.
Lo que la había llevado a atreverse a "provocarlo" de esa manera.
Pero ese día...
Estaba dispuesto a olvidarse de su papel de caballero e ir directo al grano.
En cuanto salió del ascensor...
Se topó de frente con Silvana, quien bajaba del otro elevador.
Silvana llevaba un elegante vestido largo color verde esmeralda; ajustado a la cintura y con un pronunciado escote en V. Conservaba una figura envidiable, y al caminar, la pronunciada abertura en la falda dejaba ver de manera sugerente sus piernas.
Lorenzo no pudo evitar observarla con naturalidad.
Era hermosa, no cabía duda.
Y además, se veía muy sugerente.
A simple vista, se notaba que Silvana tenía una cita muy especial esa noche.
Pero, a pesar de lo atractiva que lucía, a él no le provocó ninguna clase de deseo; en su lugar, inconscientemente, se imaginó cómo se vería Vera con un vestido así...
Y ese pensamiento se propagó como el fuego en la pólvora.
Se llevó la mano a la frente, sobándose levemente.
Silvana sonrió al verlo: —Señor Luján, ¿no iba a reunirse con Vera hoy? ¿Esta noche ustedes...?
Evaluó a Lorenzo con la mirada.
Pero no percibió ningún indicio de que hubiera pasado una noche de pasión.
Así que entrecerró los ojos casi imperceptiblemente.
—Sí, voy a verla ahora —respondió Lorenzo sin dar muchas explicaciones.
A fin de cuentas, que lo hubieran dejado plantado no era algo de lo que presumir.
Silvana, con un brillo en sus ojos, preguntó: —¿A su habitación? ¿Acaso Vera lo invitó?
¿Significaba eso que Vera le había abierto las puertas a Lorenzo por completo?
Lorenzo caminaba a buen ritmo y solo contestó con un simple: —Mhm.
Silvana observó cómo se alejaba y comenzó a caminar tras él lentamente.
-
El sonido del timbre se volvía cada vez más insistente.

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