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Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano romance Capítulo 827

Gisela estaba atónita. No podía creer lo que oía.

El audio era nítido.

Exponía la traición de la familia Herrera de forma irrefutable.

Habían quedado como unos completos villanos.

Pero la actitud y los actos de Ivonne la ponían en una confrontación directa contra su propia familia, a pesar de llevar su apellido.

Abajo, entre el público.

En el instante en que Daniel Zenteno vio aparecer a Ivonne, frunció el ceño y se puso de pie de inmediato.

No había logrado contactarla, y ahora ella aparecía en un estado tan miserable.

Daniel se quitó rápidamente el abrigo, subió al escenario y la envolvió con él:

—¿Qué te pasó?

Los padres de Ivonne, en cambio, estaban lívidos por el comportamiento de su hija:

—¡¿Has olvidado tu lugar?! ¡¿Te atreves a avergonzar a tu propia familia de esta manera?!

El rostro de Humberto Herrera estaba oscuro por la furia.

Ivonne ya no esperaba que sus padres tomaran las decisiones correctas; después de todo, nunca la habían querido tanto. No le importaba meterse en más problemas.

Con el rostro tenso, declaró:

—¡La familia Herrera se equivocó! ¡Dejen de lastimar a Vera de una vez por todas!

Ante la magnitud del desastre.

Gisela respiró profundo:

—No olviden un detalle: esa niña lleva el apellido Herrera. Lo que la familia decida hacer con uno de sus propios miembros, no es asunto de la señorita Vera.

Era cierto.

Lina figuraba legalmente bajo la protección de los Herrera.

Y legalmente, Vera no tenía ningún lazo oficial con la niña.

Si no utilizaban su ventaja legal para retomar el control de la situación, las consecuencias serían catastróficas para los Herrera.

Las palabras de Gisela tomaron a todos por sorpresa.

Vera lo entendió a la perfección: querían despojarla de cualquier derecho como madre.

Ante los ojos del mundo, el único lazo que importaba era el que dictaba la ley.

Finalmente, el Maestro Cárdenas no aguantó más, golpeó la mesa y se levantó:

—¡Qué descaro el de los Herrera! Ni siquiera se dan cuenta del error que están cometiendo. Se llenan la boca diciendo que la niña lleva su apellido, pero, ¿acaso ustedes la criaron? Esa niña ha sido criada exclusivamente por mi esposa y por mí. ¡¿Con qué derecho se atreven a reclamarla?!

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