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Impacto italiano romance Capítulo 16

—Señor Lombardo, ¿pasa algo? —se quedó usted repentinamente callado—señaló Alessandra con fingida preocupación, sabiendo lo mucho que lo había avergonzado—. No me ha dicho si le dirá usted a Vittorio lo que pasó o ¿se lo digo yo? —añadió, para apenarlo todavía más.

Él la miró entre molesto y apenado a la vez, deseando que la tierra se lo tragara en ese instante.

—Bueno, ya que no tiene nada más para decirme, debo volver adentro, seguro ya habrán notado mi ausencia—volvió a hablar, al ver que él seguía en completo silencio—. Giró sobre sus talones y se encaminó de vuelta, había dado quizás tres pasos, cuando se sintió tentada a decirle algo más. —Por cierto, con respecto a su anterior pregunta, señor, yo, no beso a Vittorio como lo hice con usted, en realidad, lo nuestro es... diferente—dijo alzando una ceja y con una sonrisa maliciosa para que el magnate lo interpretara de otra forma, pero, cómo bien le había dicho Vittorio alguna vez, dejarlo siempre con la incertidumbre era algo que su hermano no toleraba.

Dominic se quedó con la mandíbula desencajada ante su osadía, sin embargo, no tuvo palabras que decir o expresar, se quedó enmudecido y podía jurar que colérico por esa revelación. ¿Diferente? ¿A qué se refería con eso? ¿A qué ellos dos ya habían estado juntos... en la cama? — Joder, Joder, Joder, mil veces JODER.

Alessandra ya fuera de su vista respiró profundo, se quedó unos instantes rezagada en la oscuridad, mientras se tranquilizaba y su pulso se estabilizaba. A pesar de aparentar estar normal frente a él, estaba muy afectada, no supo cómo tuvo la valentía de decirle esas palabras estando tan nerviosa. Esos ojos la ponían mal, su intensa mirada la trastornaba, ¡QUE HOMBRE! era un verdadero pecado que existiera.

Se reunió rápido con Vittorio una vez estando dentro, Giorgio se les acercó más tarde y Alessandra los presentó, los dos jóvenes hicieron clic desde el primer momento y no tardaron en comenzar a tener una amena charla del mundo empresarial. Mientras los escuchaba conversar, observó que Dominic ingresó al salón con esa presencia y caminar tan glamoroso e imponente que lo caracterizaba, no había mujer que no viera en su dirección, muriéndose seguro por obtener un poco de su atención. Se percató como de manera demandante, sus ojos azules grisáceo, se posaron en Vittorio, su hermano y los analizó atentamente, frunció el ceño deliberadamente y así ceñudo la miró a ella por varios segundos, hasta que una bellísima rubia se le acercó y lo distrajo, la reconoció de inmediato, era la misma con la que lo había sorprendido en la oficina en una ocasión. Los vio saludarse de beso, abrazo y algo que él le susurró en el oído, que provocó que la esbelta y despampanante rubia, estallara en carcajadas.

Se ubicó de manera que les diera la espalda, no quería verlos, era una completa locura molestarse por eso, él no era nada suyo, ¿por qué se tomaba las cosas tan a pecho? ¿Por qué se sentía molesta? Que hicieran con su vida lo que desearan, ella no tenía por qué preocuparse, no obstante, le era imposible no sentirse así, era algo ajeno a ella. Aunque si era sincera, ya era tarde, porque todo lo que tuviera que ver con Dominic Lombardo, comenzaba a afectarle.

En un instante de la noche, Vittorio estuvo presentándole varios socios, empresarios reconocidos y otras amistades importantes, estuvieron juntos todo el tiempo, Alessandra aparte de conocer nuevas personas, aprendió cosas nuevas, su jefe era un excelente maestro en cuanto a explicarle sobre diversos temas que le eran desconocidos hasta ese día.

Más tarde se acercaron a la señora Fiorella, quien estaba un poco retraída, observando cómo su "aún esposo", se paseaba con una preciosa modelo del brazo, si bien ellos tenían varios años separados, no se habían divorciado oficialmente. Las innumerables infidelidades de su parte la llevaron al límite y por eso, años atrás, había decidido dejarlo. Maximiliano Lombardo era un hombre alto e impactante como sus dos hijos, de ojos azul zafiro y facciones aristocráticas, muy guapo, robusto y elegante, adinerado también, sin duda que sus mañas de mujeriego, las heredó muy bien su primogénito.

La distrajeron del desagradable momento conversando con ella, Vittorio era muy amoroso, se notaba su dedicación para con su madre, poco a poco se fue relajando, volviendo a sonreír, pero no dejaba de notarse lo mal que lo estaba pasando por el acontecimiento, era vergonzoso para ella, que su esposo se paseara con otra mujer en sus narices y ante la vista de todos, peor, con una sociedad tan complicada como lo era la clase alta y aunque Alessandra notó a la guapísima señora un poco desanimada, no quiso preguntar nada, mucho menos entrometerse, ignoraba lo que ocurría, pero sí, el cambio en su semblante, había sido más que evidente.

Dominic y su acompañante aparecieron de repente, Viviane, como se llamaba la rubia, saludó muy sonriente y con beso en ambas mejillas a Fiorella, luego a Vittorio con otro beso y, por último, Alessandra, a quien apenas miró. Estaban ahí los cinco reunidos, escuchando a la hueca mujer hablar de sus viajes, pasarelas y demás asuntos sin importancia que Vittorio y la señora Lombardo, escuchaban meramente que por educación.

En cuanto a los otros dos, sus cabezas estaban en otro mundo, la mirada penetrante de Dominic buscaba con insistencia a cierta castaña, no dejaba de mirarla, lo que causó que esta, solo se sintiera más angustiada e inquieta y es que ella tenía algo que ninguna otra había logrado en él, llamar exageradamente su atención. Le gustaba verla, le encantaban sus ojos, tanto el color como el brillo que reflejaban, la dulzura e inocencia que transmitían, le fascinaban sus labios y después de haberlos probado, no deseaba besar a otra mujer que no fuera ella, quería besarla de nuevo, se moría por hacerlo, además de eso, había otra cosa de lo que estaba seguro, él no le era indiferente, porque podía notar sus mejillas ruborizadas cuando la miraba, su inquietud, su nerviosismo, pero, ahí era donde la duda lo consumía una vez más, si gustaba de él, ¿por qué estaba con Vittorio? ¿Por qué no aceptó su ofrecimiento? O ¿qué era lo que en realidad quería? Si quería más de una noche, con gusto podía dársela, aunque con la única mujer que se había acostado más de una vez, era Viviane y no porque le importara o sintiera algo especial, sino, porque era la única que nunca le pedía más, la única que no involucraba sentimientos y la única que nunca complicaba las cosas, tenía claro que lo de ellos era sexo y nada más. Sin embargo, a la asistente de su hermano no la entendía, era un completo misterio, pero tampoco insistiría más, no era del tipo de hombre que rogaba, mucho menos de los que daban demasiada importancia a una mujer de la que requería, por eso, desde esa noche, Alessandra D'Santi, quedaba descartada de su lista.

No solo el mayor de los Lombardo estuvo haciendo análisis en esa velada, Alessandra también lo hizo, aunque de manera discreta. Sus ojos no dejaban de verlo cada vez que se podía y que por supuesto él, no se percatara. Lo notó disgustado mientras junto con Vittorio, hablaban con otro señor tan galante como ellos, por el parecido, dedujo que era posiblemente su padre y al parecer, la relación con Dominic no era buena, se le veía reclamarle algo entre dientes, algo que nadie notó, pero ella, que estaba muy al pendiente, si lo hizo. Vittorio, en cambio, se mantenía más controlado, pero muy poco a gusto con el señor y por lo que pudo apreciar, trataba de tranquilizar a su hermano tomándolo del brazo. Se alejaron los dos dejando al imponente hombre hablando solo y se encaminaron en dirección a donde estaba ella haciéndole compañía a la señora Fiorella. Viviane, hacía un rato, se había apartado del grupo para reunirse con otras amistades.

Alessandra, percibiendo la palpable tensión en el ambiente y notando a lo lejos la presencia de Clara, se disculpó con Vittorio para dejarlos un momento a solas y darles su espacio, probablemente querrían hablar algo y ella no quería importunarlos, peor aún, al ver a Dominic muy afectado, alterado y disgustado.

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Dos semanas después

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