Entrar Via

Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 14

—Mamá, Lunita se va a ir arriba.

Al parecer le tenía muchísimo miedo a Hugo. Vania frunció el ceño. ¿No se suponía que él era su padre? ¿Por qué ponía esa cara de pocos amigos frente a su propia hija?

La mirada gélida de Hugo las escaneó de arriba abajo. Con esa presión en el ambiente, lo lógico sería que Vania corriera a disculparse por llegar tarde.

—Mamá te acompaña. Nos daremos un rico baño de espuma y luego a dormir, ¿sí?

Vania se agachó y le dio un toque juguetón en la nariz a Luna, notando cómo la niña miraba de reojo a Hugo mientras apretaba su manita con fuerza.

—Sí.

Le tenía pavor a su papá, pero su mamá estaba actuando muy diferente hoy.

Estaba siendo muy linda y la estaba consintiendo mucho.

Sin más, Vania cargó a Luna, pasó por delante de las narices de Hugo ignorándolo por completo y subió las escaleras sin dirigirle una sola mirada.

Hugo, que la esperaba para que se disculpara, se quedó de piedra.

Las venas de su frente palpitaron de furia. El hombre sostenía un lujoso encendedor en la mano; presionó la rueda metálica y una llama azul brotó al instante.

—Mamá, papá está enojado.

—Ah, ¿sí? Pues no le hagamos caso.

Con un seco chasquido, Hugo cerró el encendedor. Su rostro estaba pálido de rabia y la mano le temblaba.

¿Acaso había escuchado mal?

¿Esa era Vania hablando?

Marta, en cambio, lo había escuchado todo fuerte y claro. Es más, vio cómo el señor Yáñez estuvo a punto de quemarse los dedos antes de apagar el encendedor, con una expresión absolutamente aterradora.

Marta solo le había visto esa cara una vez: el día que recibió la invitación de boda de su hermano menor y la señorita Cristina. Pero eso había sido hacía cinco años.

Ella había visto crecer a los dos hermanos Yáñez, y el mayor era, sin duda, el más inescrutable.

Rara vez mostraba sus emociones, y mucho menos por una esposa oculta a la que jamás le había prestado atención.

Ver al señor Yáñez, un hombre que no se inmutó ni cuando falleció su propio padre, apretando los puños con una mueca de furia descontrolada, era algo bizarro y espeluznante.

El sonido del encendedor volvió a escucharse y un cigarrillo apareció en los labios de Hugo.

Capítulo 14 1

Capítulo 14 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama