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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 15

Cuando Vania bajó tarareando una canción para buscarle un vaso de leche a Luna, se dio cuenta de que algo andaba muy mal.

Casi todos los empleados de la casa estaban despiertos y reunidos en la sala, recogiendo un desastre a toda prisa.

La mesa de centro volteada, jarrones de antigüedad hechos añicos, y tazas y platos tan destrozados que iba a tomarles toda la noche limpiar el piso.

Vania se sorprendió y preguntó con genuina preocupación:

—Marta, ¿entraron a robar? ¿Ya llamaron a la policía?

Nadie le respondió.

Vania tomó la leche y se disponía a regresar, cuando una voz oscura sobre su cabeza la hizo estremecerse.

—Señorita Zapata.

Al levantar la vista, vio al hombre mirándola desde arriba, con una expresión gélida y unos ojos tan oscuros como un pozo sin fondo.

—Ven a mi habitación. Tenemos que hablar.

Todos los empleados dejaron de limpiar y clavaron la mirada en Vania.

Ella sintió el calor de la leche en sus manos, pero un escalofrío le recorrió la nuca y la espalda.

En la habitación principal las cortinas estaban bien cerradas. Solo la luz de la lámpara de noche le daba un tono ligeramente cálido a una habitación que solía ser completamente fría.

Hugo estaba sentado en un sillón individual, con las piernas cruzadas, tocando unas hojas impresas sobre su regazo.

—Lee este acuerdo.

Vania empezó a sudar de los nervios.

¿Un acuerdo? ¿Acaso tenían un acuerdo?

Caminó hacia él, pero por los nervios, sus pies se enredaron. Terminó tropezando y cayó de lleno sobre Hugo, derramándole toda la leche encima.

—¡Ay! —gritó Vania, pálida del susto.

Capítulo 15 1

Capítulo 15 2

Capítulo 15 3

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