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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 22

—Despídete de papá.

Vania llevó a Luna a medio convencer hacia Hugo. En el auto seguía sonando: *Pimpón es un muñeco muy guapo y de cartón...*

Sin embargo, Luna se negó rotundamente y salió corriendo hacia la entrada del jardín de niños.

Vania corrió tras ella de inmediato, y la conexión de su teléfono se fue alejando.

—La pequeña Lunita es adorable —comentó Miguel, soltando lo primero que pensó al ver que la niña y la señora parecían haberse vuelto más cercanas.

Antes, Luna era extremadamente asustadiza. No solo le temía a Hugo, sino que también le tenía mucho miedo a Vania.

Vania solía tener toda su atención puesta en Hugo, y como no recibía cuidado ni amor de su parte, no tenía ánimos para ocuparse de Luna.

Miguel siempre había pensado que la niña daba lástima, sobre todo después de lo que había pasado.

La música en el auto se cortó abruptamente. El amplio espacio se sumió en un silencio sepulcral, dejando el murmullo de Miguel sin respuesta.

—¿Te gusta mucho escuchar esa canción del burrito?

Miguel se quedó helado, y al mirar, se dio cuenta de que el señor Yáñez tenía una mirada asesina.

Cuando la señora hizo la petición, él había mirado por el retrovisor. Ya llevaban tres canciones infantiles en el trayecto.

Miguel respondió con cautela:

—Fue la señora quien pidió ponerla.

La voz de Hugo bajó a un punto glacial, y frunció sus pobladas cejas con fuerza.

—¿La señora? ¿Acaso es ella quien te paga el sueldo?

Miguel se asustó tanto que no se atrevió a decir una palabra.

*¿Acaso había entendido mal hace un momento?*

*¿El señor Yáñez estaba molesto porque la señora puso canciones infantiles?*

—Arranca.

La mirada de Hugo pasó del frente al lugar donde Vania había estado sentada, justo en la zona donde puso los pies.

En el respaldo del asiento de Miguel había una huella clara, hecha por un tacón alto.

Una camioneta de lujo de millones, con interiores de piel de primera calidad, cuyo mantenimiento anual equivalía al costo de vida de una familia de clase media.

*¿Qué bicho le picó a Vania para tener tantas agallas?*

Solo por tener un momento de bondad, ella ya se atrevía a patear su auto.

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