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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 363

El caso de cooperación entre Grupo Nexo y Corporativo Alba se abrió a juicio rápidamente.

Cristina llegó muy temprano, tratando de controlar sus nervios.

Luciano Figueroa, Paola y la señora Elena Figueroa también asistieron.

Hugo Yáñez llegó un poco más tarde.

—Cristina, no te lo tomes tan a pecho. Si no cerramos este trato, la multa por cancelación es muchísimo dinero. Además, cualquier inversión tiene sus riesgos; puede que todo parezca perfecto ahora, pero ¿y si fracasan?

Paola no entendía nada de negocios, pero al escuchar la cifra millonaria de la penalización, se le iluminaron los ojos de codicia.

Luciano también pasó saliva.

—Prima, más vale pájaro en mano que ciento volando. Esa cantidad de dinero no es poca cosa. Es una ganancia segura y sin riesgos.

Luciano decía esto principalmente para ocultar su propia culpa.

Si él no hubiera provocado a Vania y a Yago Leal aquel día, Grupo Nexo no habría cancelado el contrato con Corporativo Alba.

Con los intentos de consuelo, el estado de ánimo de Cristina pareció calmarse.

—Estoy bien.

Aunque decía estar bien, a Cristina le dolía en el alma perder ese trato.

Cuando Hugo llegó, ella se sentó inmediatamente a su lado.

La familia Figueroa, dándose cuenta de su lugar, se sentó en las filas traseras para no interrumpir el romance de la parejita.

A la hora pautada, por parte de Grupo Nexo solo se presentó el abogado Javier.

Hugo golpeó suavemente el reposabrazos con las yemas de los dedos, con la mirada clavada en la silla vacía del banquillo de los acusados.

Cristina también estaba sorprendida.

Ya era la hora, ¿dónde estaba Yago Leal?

¿Acaso no pensaban responder a la demanda?

El abogado Javier se acomodó los lentes en el puente de la nariz y se dirigió al juez.

—Mi cliente no pudo asistir. El día de hoy, este caso será representado en su totalidad por Ignacio, el director adjunto de Grupo Nexo.

Paola no entendió a qué se refería y le preguntó en voz baja a Luciano.

—¿Qué significa eso?

Luciano estaba atónito. ¡Qué aires de grandeza los del señor Leal! ¿Ni siquiera se iba a dignar a aparecer?

Hugo soltó una risa sarcástica, presionándose el puente de la nariz para reprimir la furia mientras miraba fijamente al abogado Javier.

—El señor Leal está bastante ocupado, ¿y la directora Zapata, encargada del equipo, tampoco tiene tiempo de venir?

Qué ridiculez.

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