Entrar Via

Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 635

Nuevo hogarInalcanzable: Mi esposa ya no me ama ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

No hubo más mensajes por parte de Hugo.

Davisito movió un poco sus piernecitas. Vania le dio unas suaves palmadas en la espalda, lo cubrió con una cobijita y, al ver que no tenía intenciones de despertar, volvió a acostarse con tranquilidad.

La pantalla de su teléfono se iluminó de nuevo.

Vania lo tomó y vio que era Hugo otra vez.

—Ya que no quieres salir a disfrutar la noche, te acompaño a tomar un trago. ¿No te gustaba ir a los bares a ver hombres musculosos? En el bar de nuestro conocido hay empleados nuevos, todos con abdominales marcados...

Vania se quedó sin palabras.

¿Acaso ahora se dedicaba a ser proxeneta?

—Ese bar debe estar a punto de quebrar si ahora le buscas clientes hasta a tu exesposa. No, gracias. Si tanto te gusta, ve tú. Con ese cuerpo que te cargas, seguro puedes pagarle a alguien, o alguien te podría pagar a ti. Si el Comandante Yáñez está tan aburrido que busca un trabajo de medio tiempo después de la oficina, adelante. Yo estoy muy ocupada trabajando y tengo hijos que criar, así que te pido de favor que dejes de enviarme estos mensajes tan absurdos.

Enojada, apagó el teléfono por completo.

Su nivel de estrés era tan alto que el pequeño Davis pareció sentirlo. Se movió inquieto y abrió los ojos. Vania, pensando que se había despertado del todo, se apresuró a arrullarlo en voz baja para que volviera a dormir.

Al ver que Vania no respondía después de un buen rato, Hugo se levantó y fue hacia su habitación, pero en el pasillo se topó de frente con Yara Quiroz.

Yara lo miró con el rostro inexpresivo.

—¿Señor Yáñez? Ya casi amanece y lleva toda la noche haciendo ruido.

Hugo tenía una expresión pésima.

—Olvidaste para qué te contrataron. Estás usando tu tiempo y tus tácticas en la persona equivocada.

—Renuncio a tu misión —respondió Yara sin titubear—. No me interesa ese chico. Mi deber principal es garantizar la seguridad física de la Comandante Zapata.

Se había plantado firme contra Hugo.

La verdad era que Yara tenía el sueño muy ligero, cualquier pequeño ruido la despertaba.

Y Hugo se había pasado toda la noche haciendo ruido. Apenas lograba cerrar los ojos cuando escuchaba ligeros toques en la puerta o el sonido de sus pantuflas de algodón arrastrándose por el suelo, impidiéndole descansar.

—Ya veo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama